El logo de Telefónica (1984): ¿se puede decir más con menos?

Tengo que confesarlo, este artículo es un homenaje personal. Y es que llevaba tiempo queriendo escribir acerca del que para mí es uno de los mejores logos que se han creado en España en los últimos años: el que estrenó Telefónica en 1984, la mítica T dentro de una circunferencia. Hay muchas razones por las que me encanta este logo, así que voy a tratar de hacer una lista.

Un logo sencillo: La principal es por su sencillez. Este logo no quiere deslumbrar, y de hecho su introducción se hizo de una forma muy discreta. Es un logo sencillo (que no simplista) pero sólido, que cumple su cometido perfectamente: identificar a una compañía de telefonía. El sencillo juego de los puntos que forman la T y todo el conjunto que recuerda a un teclado telefónico, la tipografía (Gill Sans, una fuente con historia curiosa) que da un punto femenino y que no toma protagonismo. Todo parece perfectamente medido. Es un logo que no cansa, que no quiere ser el centro de atención de una página sino una firma robusta.

Sólido: El logo representa lo que era Telefónica a principios de los 80: una empresa grande, sólida, fuerte. Un genérico en el ámbito de las comunicaciones. El logo no necesita sobreactuar para hacernos creer que es una empresa divertida, familiar, enorme, poderosa o cualquier otro atributo. Es Telefónica.

Sus colores permanecen: Será casualidad o no, pero los colores que marcó como corporativos, verde y azul, aún son hoy los que se identifican indudablemente con los servicios de Movistar, la marca comercial que ha heredado sus operaciones. Y es que desde que este logo los estableció, el azul y el verde siempre han acompañado a Telefónica, hasta el punto de que hoy en día pocos la imaginarían de otro color.

Funciona perfectamente como icono: Hace poco dedicábamos un artículo a marcas como Twitter, Vodafone o McDonalds que basan su imagen corporativa solo en su símbolo. Pero hace casi 30 años, Telefónica ya optó por esta marca que representaba perfectamente a la compañía sin ninguna palabra. Es más, yo diría que funciona mejor. Me encantaría que hubiese sobrevivido para verla funcionar así en aplicaciones de móvil, web, anuncios… hasta funciona bien como patrón de estampado.

Muy flexible: Funciona bien tanto a tamaños grandes (en algunas aplicaciones no aparecía completo) como en tamaños minúsculos, donde funciona como un sello, un recuerdo de la marca que da presencia. Es una marca casi atemporal. Estuvo en vigor apenas 9 años (1984-1993), pero podría haber durado mucho más, porque no se dejó llevar por las modas de los 80, y con alguna mínima actualización, podría seguir funcionando perfectamente.

La renovación

En 1993 Telefónica, aún con la resaca de la Expo y ya preparándose para el lanzamiento de la telefonía móvil digital y de los servicios de datos (InfoVía, Internet) decidió renovar esta marca. Básicamente lo que hizo fue deformar el logo, probablemente buscando eso que llaman dinamismo, convirtiendo las tipografías en una cursiva forzada, olvidando temporalmente los colores corporativos para decantarse por un arcoiris sobre fondo negro (en los 90, el negro aún era un color muy tecnológico, como de autopistas de la información y eso).

En fin, tal vez será porque mató a mi logo favorito, tal vez porque era objetivamente horroroso, pero esta nueva imagen no duró mucho. En 1999 Telefónica estrenó una mucho mejor, que con algunos cambios, aún sobrevive hoy, ya fuera del mundo comercial, como marca corporativa para el grupo:

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