Curiosidades, Evolución de logos

Cuando el Santander era… verde

Si hablamos del banco Santander se nos viene a la mente un rojo intenso, el mismo rojo que Ferrari y el equipo de Fórmula 1 que patrocinan. Y es que en los últimos años, este banco ha cuidado su marca mucho, la ha hacho protagonista de muchos eventos y la ha implantado en sus adquisiciones (sobre el BCH en España, el Abbey de Inglaterra…). Sin embargo, puede resultar sorprendente encontrarnos con que el banco más famoso del país estaba íntimamente asociado a otro color. Todos tenemos un pasado, y el del Santander es verde.

Al igual que la mayoría de empresas del país, el Banco Santander no tomó conciencia de cuidar su identidad visual hasta los años 60. Anteriormente, bastaba con escribir el nombre del banco en cada comunicación, sin preocuparse de elegir una misma tipografía cada vez ni, por supuesto, quedarse con un color corporativo. Lo más que se aproximaba a un logo corporativo era la presencia, en ocasiones, del escudo heráldico del banco que mostraba el rancio abolengo de la entidad:

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Pero llegaron los años 70 y el Santander decidió ponerse al día. Al igual que el resto de bancos, apostó por una imagen conservadora para transmitir solidez y garantía. En plena crisis y cambios políticos, el objetivo no podía ser (solo) ser cercanos o accesibles: el Banco tenía que parecer una institución incorruptible. Por eso prácticamente todas las entidades optaron por logos compuestos por sus iniciales encerradas en un círculo o cuadrado. Y así es como el Banco de Santander construyó el suyo, con BS y el color que habían elegido: verde.

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Y este color se convirtió en el corporativo del banco con tanta presencia como la que hoy tiene el rojo. De hecho, a finales de los años 80 el Banco Santander decidió renovar su marca de nuevo. El escenario había cambiado, España entraba en Europa y la mayoría de empresas comenzaban a tomar en serio su identidad visual y a cuidarla. Ahí es cuando el Santander adoptó el símbolo de la llama que hoy conocemos… pero en verde:

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La duración de esta imagen es muy corta. El banco Santander no tardó en dejar atrás su color corporativo. El reposado verde dio paso a un agresivo rojo. La competencia era feroz, dos de sus adversarios se habían unido para formar el BBV, cuyo color corporativo era un intenso azul, y el Santander entró en guerra tanto con productos (las cuentas de alta remuneración) como con una imagen corporativa opuesta, en rojo brillante.

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Seguramente no sea casualidad que en tantos sectores los colores corporativos de los principales competidores sean el azul y el rojo: telefonía (Movistar y Vodafone), refrescos (Coca-Cola y Pepsi), política (PP y PSOE), banca (Santander y BBVA).

Años después el Banco Santander seguiría creciendo, cambiaría su marca temporalmente por Santander Central Hispano (con un logo con el nombre BSCH que no duró mucho) y volvería a simplificarla con una nueva tipografía más fina y simplemente la wordmark Santander. Pero desde entonces lo que no ha cambiado es el rojo que ya identificamos como parte del ADN de esta marca… aunque tenga un pasado muy verde.

Artículo publicado originariamente en el primer número de la revista de branding Branzai, con la que colaboro con una sección de historia y curiosidades de marcas.

4 Comentarios

  1. defraudado

    Queremos ser tu banco.

    No es una contradicción?
    1. el banco es de bputin.
    2. y yo digo: tio! jamas lo vas a conseguir.

  2. Antonio

    No sé si será casualidad o no, pero el cambio del verde al rojo pudo suponer una “alianza” con el territorio original del banco. La bandera de Cantabria, de donde es capital la ciudad de Santander, es blanca y roja y podemos intuir en cierta manera que la llama del logo está formada por dos banderas cántabras!

  3. Satánder

    Yo creo que el logo es una serpiente roja rodeando una llama blanca, y por ese motivo, no se le ve la cabeza. Si la serpiente fuera blanca, la cabeza no se mimetizaría con el fondo rojo.

    Así actúa la serpiente, sigilosamente. sin que la veas llegar…

  4. Hector

    Otro buen ejemplo de la rivalidad rojo/azul se da en las empresas de autobuses, con ALSA (azul y gris) y Avanzabus (rojo y blanco).

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