Gmail o cómo tu marca inspira tu producto

Gmail ha cumplido estos días 20 años. Sí, nos hacemos viejos. Pero no escribo esta entrada para hablar de la fugacidad de la vida, sino porque me parece un caso excelente de cómo el propósito de una marca no es algo etéreo que vive en powerpoints y discursos, sino algo que incluso puede inspirarte un producto.

El propósito de marca de Google es “organizar la información del mundo y hacerla universalmente útil y accesible”. Toma ya. Podrían haber dicho “crear el mejor buscador” (lo era) o “llevarte rápidamente a las webs que necesitas” (lo hacía). Pero no. Optaron por un propósito mucho mayor que todo eso. Y sí, el buscador era una muestra de eso, pero bajo ese paraguas cabían muchas más cosas.

Y cuando tu propósito va alineado a organizar información y hacerla útil, si lanzas un sistema de email, tiene que responder a ello también. Por eso Gmail no podía ser un sistema de webmail más. Sus características más destacadas y diferenciales eran aquellas que, además, construían el propósito de Google:

  • Tenía conversaciones anidadas. Ya no tenías que mirar el texto citado para entender a qué te estaban respondiendo, toda la cadena de mensajes se presentaba unida. Es decir: te organizaba mejor la información y la hacía más accesible y útil.

  • Usaba tags, no carpetas. Podías clasificar un email como Personal y Ocio a la vez, o como Vacaciones y Familia a la vez. Es decir: te organizaba mejor la información y la hacía más accesible y útil.

  • Tenía un giga de capacidad. Esta cantidad era una monstruosidad tal que cuando se anunció, muchos pensaron que era una broma del April’s Fools. Por aquella época, Hotmail o Yahoo Mail te daban 3 o 5 megas. Un giga era algo inconmensurable, que pensábamos que jamás llenaríamos (¡ja!). Nos prometían que con tanta capacidad, nunca tendríamos que borrar correos antiguos, y por lo tanto, siempre estarían accesibles. Y para encontrarlos mejor, le pusieron un buscador. Es decir (ahora todos a coro): te organizaba mejor la información y la hacía más accesible y útil.

El correo de Google era todo lo que tenía que haber sido para cumplir el propósito de Google. Parece como si la propia definición de marca te dibujase un retrato robot. Obviamente no es tan fácil como parece a posteriori, y el talento y la imaginación de quienes trabajaron en este sistema de correo es innegable. A lo que voy es que el mérito de tener claro para qué estás en el mundo y que todo lo que haces te ayude a acercarte a ese ideal hace que tu marca sea más coherente, más sólida y mejor comprendida. Y por tanto, más valiosa.


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