Postal antigua de un bar de carretera con los carteles de Coca-Cola y Pepsi-Cola en la fachada

Coca-Cola contra Pepsi

Esta historia forma parte de mi sección de grandes batallas de marcas en El Despertador de RNE, con Guillem Hidalgo. Si prefieres escucharla, puedes hacerlo aquí, en el programa del 21 de julio de 2026 (la sección empieza en el minuto 40:46):

La vida está llena de decisiones, que si te haces de un equipo o de otro, de gatos o de perros, de izquierdas o de derechas… pues con las marcas pasa lo mismo. O eres de Burger King o de McDonalds, o del Corte Inglés o de Galerías… Y esta es la batalla más icónica de todas: Coca-Cola contra Pepsi.

Hay gente que hasta elige a qué bar o a qué restaurante ir según si tienen Coca-Cola o Pepsi. Y todos tenemos el típico amigo que siempre que trae bebida, la trae de la marca que no le gusta a los demás. Bueno, y también tenemos a aquellos que no notan la diferencia.

Pero esta batalla está llena de cosas curiosas. Y hasta tiene nombre, es la guerra de las colas. Que suena a pelea en el Boyberry pero no, es realmente como se llamó.

Tres veces que no

Año 1933. Un señor llamado Charles Guth es el dueño de Pepsi y está completamente arruinado. Así que coge el teléfono, llama a Atlanta, a la sede de Coca-Cola, y les ofrece la compañía entera. Toda Pepsi. Por cincuenta mil dólares. Y Coca-Cola le dice que no. Y fíjate en el detalle: era la tercera vez que les decían que no. Porque hubo una primera, y hubo una segunda. Coca-Cola pudo comprar Pepsi tres veces y dijo que no las tres. Cincuenta mil dólares era el precio de que esta guerra no hubiera existido nunca.

¿Era mucho o poco dinero? Para que te hagas una idea, al año siguiente Pepsi vendió 450.000 dólares y tuvo unos beneficios de 90.000. O sea, Coca-Cola no quiso pagar por Pepsi ni la novena parte de lo que Pepsi vendió al año siguiente. Vamos, que le hizo la cobra claramente.

Dos farmacias del sur

¿Cómo es eso de que Pepsi tratase de venderse tres veces a Coca-Cola? Lo curioso es que tanto Coca-Cola como Pepsi tienen unos orígenes muy parecidos, ambas en farmacias del sur de Estados Unidos.

Coca-Cola la inventa en Atlanta, en 1886, un farmacéutico adicto a la morfina que buscaba una bebida sin alcohol porque la ciudad acababa de votar la ley seca. Y aquí va el dato brandero que casi nadie sabe, porque el nombre no lo puso él. Lo puso su contable, Frank Robinson, por la aliteración, ese sonido de todas las ces, porque sonaría bien en los anuncios. Y de paso dibujó el logotipo a mano, con su letra de oficinista. Oye, eso es tener visión de futuro, que estamos en 1886.

Y Pepsi nace un pelín después, en 1893 o 1894, según la fuente, en Carolina del Norte. La inventa Caleb Bradham, otro farmacéutico, y la sirve en el mostrador de su botica. Pero fíjate: al principio la bebida no tenía nombre. La gente la pedía por el del hombre que estaba detrás de la barra. La llamaban «Brad’s Drink». La bebida de Brad.

¿Y qué era esa bebida? Todavía no se vendía como refresco, al igual que Coca-Cola. Era un remedio para el empacho. Un tónico para la mala digestión. Hasta que en 1898 Bradham decide que aquello merece un nombre serio, y la rebautiza: Pepsi-Cola. Y el nombre sale de ahí, porque la pepsina es una enzima de la digestión. (Del origen de los nombres de los refrescos ya hablé en «¿De dónde vienen los nombres de los refrescos?».) Y le fue bien, ¿eh? Para cuando llega la Primera Guerra Mundial, Pepsi ya tenía embotelladores en unos veinticinco estados.

Un chocolatero vengativo

Pero entonces se muere. Tres veces. Primero quiebra con la crisis del azúcar. Su fundador, arruinado, va a venderle la empresa a Coca-Cola, y Coca-Cola dice que no. La compra entonces un especulador de Wall Street, que también se hunde, y vuelve a ofrecérsela a Coca-Cola. Y Coca-Cola vuelve a decir que no. Para que te hagas una idea: en 1931, a Pepsi le quedaban dos embotelladores. Dos. En todo Estados Unidos.

¿Y quién la rescata? Un chocolatero llamado Charles Guth. Pero lo mejor es el motivo por el que la compró. Resulta que este hombre tenía una cadena de chocolaterías, vendía muchísima Coca-Cola en sus tiendas, así que pidió a la compañía un descuento por volumen y se lo negaron. Y él, furioso, dijo que no volvía a vender Coca-Cola en sus tiendas. Y compró Pepsi para vengarse. Pero no es que comprase botellas, es que compró la Pepsi-Cola, la compañía. Y lo primero que hizo fue quitarle la pepsina a la fórmula, para que se pareciera lo más posible a Coca-Cola. Y también comenzó el mal rollo, porque empiezan a cruzarse las demandas. Coca-Cola demanda a este hombre por servirle Pepsi-Cola a quien pedía Coca-Cola en sus tiendas. Y él les responde con siete demandas. La cosa estaba al rojo vivo… pero no lograban vender, así que Guth se estaba arruinando. Es que a pesar de tener una cadena donde servirla, no vendía suficientes Pepsi-Cola como para mantener la empresa. Y a pesar del mal rollo, llamó a Coca-Cola para venderle la compañía. Vamos, la llamada que te he contado al principio.

Le dijeron que no, así que Guth se puso a buscar ideas a la desesperada. Se le ocurrió comenzar a vender Pepsi-Cola en botellas más grandes: de 12 onzas en vez de las de 6 y media que usaba Coca-Cola. Y claro, imagínate, en plena Depresión, en los barrios obreros ofrecía por el mismo dinero el doble de bebida. Y funcionó por fin.

¿Y qué pasó con Guth? Sus socios de la chocolatería le demandaron por haber usado el dinero de las tiendas para levantar el refresco. Y perdió. Durante los seis meses que duró la apelación, pusieron un nuevo presidente de Pepsi que tuvo que convivir con él… y Guth le hizo la vida imposible: no le permitía usar el baño de caballeros y le puso su despacho en un cuchitril encima de la sala de calderas.

El primer anuncio cantado

Por cierto que a finales de los años 30 Pepsi lanza uno de los primeros anuncios cantados. Dos letristas le ponen un disco: han cogido la melodía de una vieja canción folk inglesa y le han cambiado la letra para que hable de que Pepsi ofrece más por menos dinero. Se llamaba «Pepsi-Cola Hits the Spot», y aún se puede escuchar en YouTube.

Suena bien, pero ninguna emisora grande la quiso radiar. ¿Por qué? Porque el jefe de Pepsi en aquel momento había ordenado cortar toda la cháchara de venta y dejar solo la canción. Treinta segundos. En aquella época los anuncios duraban cinco minutos como mínimo. Así que la colocó en emisoras pequeñas de Nueva Jersey, las que necesitaban el dinero. Y la canción arrasó. La versión orquestada vendió cien mil copias, se adaptó a marcha, a vals, a rumba y a country, y un comentarista la llamó «el azote del continente». En 1941 sonó cerca de trescientas mil veces en antena.

Por qué Coca-Cola también se llama Coke

Pero no te creas, que la batalla siguió. ¿Alguna vez te has preguntado por qué Coca-Cola también se llama Coke? Al principio era un mote que no les hacía ninguna gracia, pero comenzaron a usarlo por esta pelea con Pepsi. Resulta que en 1935, el jefe de los abogados de Coca-Cola hace un estudio de un año y llega a una conclusión que le da pánico: la palabra «cola» se está convirtiendo en genérica. O sea, que la mitad del nombre de la empresa está dejando de ser suya. Así que en 1938 Coca-Cola demanda a Pepsi-Cola en veinticuatro países a la vez. ¿Y sabes qué pasó?

Que pierde. En 1942 firma la paz y retira las demandas en todo el mundo. ¿Y qué hace entonces? Aquí viene lo bueno. Como sabía que iba a perder «cola», el abogado decidió blindar la otra mitad del nombre. Y Coca-Cola dio marcha atrás a su política de toda la vida y empezó a animar a la gente a llamarla «Coke»… que era justo el apodo que hasta entonces combatía. Lo empezó a fomentar para poder registrarlo. (Lo conté con más detalle en «¿Por qué Coca-Cola usa también el nombre Coke?».)

Al final cada marca se ha ido construyendo a base de negar la otra. Por ejemplo, ¿por qué Pepsi es azul? Pues resulta que cuando por fin pudo diseñar su propia botella, eligió rojo, blanco y azul, haciendo del azul el color distintivo, en contraste con el rojo y blanco de Coca-Cola. Pepsi es azul porque Coca-Cola era roja. Y fíjate en la ironía: Pepsi salió ganando de aquel pleito, se quedó con la palabra «cola»… y veinte años después se la acabó quitando ella sola del logotipo.

El Pepsi Challenge

Pero vamos con la parte de la batalla más conocida: el Pepsi Challenge. ¿Sabéis lo que es? Resulta que cuando haces una cata a ciegas, la mayoría de la gente prefiere el sabor de Pepsi al de Coca-Cola. Este es un dato que salió de un estudio de mercado en una época en la que Pepsi, en Texas, no era ni siquiera el segundo refresco, sino el tercero, por detrás de Coca-Cola y Dr Pepper. Y la cosa es que aunque lo sabían, estuvieron 3 años sin saber qué hacer con ello, hasta que lanzaron una campaña de publicidad mítica.

Al principio Coca-Cola se reía de este experimento, pero poco a poco comenzaron a tener miedo, porque las ventas de Pepsi iban mejorando y las suyas se estancaban.

Y por si fuera poco, en 1984 Pepsi ficha a Michael Jackson. Según lo cuenta Roger Enrico, de Pepsi, en sus memorias, le presentan la canción que le han escrito para el anuncio, no le gusta, y les dice: «¿por qué no usáis directamente Billie Jean?». Y lo hizo: cantó la letra de Pepsi con la música de su mayor éxito. Les acababa de regalar la canción del año, como quien ofrece un canapé.

El mayor error de Coca-Cola

Y Coca-Cola, acorralada, cometió el mayor error de su historia. Cambiaron la fórmula, por primera vez en casi cien años. El caso es que dentro de Coca-Cola caló la idea de que su sabor gustaba menos que el de Pepsi, así que comenzaron a experimentar cómo mejorarlo. Hicieron un montón de investigación y llegaron a un nuevo sabor que después de 200.000 catas, gustaba más que el anterior y que el de Pepsi. Así que tenían el caballo ganador… o eso creían.

El nuevo sabor de Coca-Cola se lanzó en abril de 1985, retirando el anterior. Y la gente entró en pánico. Hubo quejas, protestas, manifestaciones, miles de llamadas y cartas… la gente recriminaba a los ejecutivos de Coca-Cola que les hubieran robado su refresco de siempre. Es que hasta se creó una asociación de Antiguos Bebedores de Cola de América. Vamos, un desastre absoluto.

¿Por qué fracasó? Nadie lo tiene muy claro, pero al parecer hay un dato clave: la gente prefería Pepsi en las catas a ciegas… pero cuando podían ver qué refresco estaban probando, preferían Coca-Cola. Y es que un refresco no es solo un sabor, es una experiencia, son recuerdos, es la imagen que tienes de ti mismo, es su publicidad… además, aunque hicieron 200.000 catas para ver si el nuevo sabor funcionaría, siempre preguntaban a la gente si les gustaba el nuevo sabor, no si les gustaría que retirasen el antiguo. Y eso fue lo que dolió a muchos.

Tuvieron que dar marcha atrás rápidamente. Te decía que el nuevo sabor se había lanzado en abril, pues en julio tuvieron que salir a anunciar que volvía el sabor clásico y que la gente podría elegir entre ambos. Y el nuevo sabor tiempo después pasó a llamarse Coke II, pero duró poco en el mercado. Y por supuesto no llegó a salir de Estados Unidos y Canadá. La cosa es que cuando recuperaron el sabor clásico, las ventas de Coca-Cola, que habían estado años estancadas, volvieron a subir.

¿Y si todo había sido un truco de marketing? El propio presidente de Coca-Cola respondió a eso en la misma rueda de prensa, con una frase maravillosa: «No somos tan tontos ni tampoco tan inteligentes».

Nunca fue cuestión de sabor

Y un par de curiosidades para terminar. ¿Recuerdas el Pepsi Challenge, lo de hacer catas a ciegas a ver cuál te gustaba más? Pues John Sculley, presidente de Pepsi, hizo el test él mismo y le salió que le gustaba más Coca-Cola. Y el fundador de la asociación esa que te decía, Gay Mullins, el que protestaba por el cambio de fórmula, no supo reconocer la Coca-Cola en las catas a ciegas, y le pasó más de una vez. Y aquí queda la conclusión: mucha batalla entre Pepsi y Coca-Cola, pero la cosa nunca se trató de sabores.


Si te gustan estas curiosidades, te gustará mi libro

Cubierta de Marcas que cuentan

Marcas que cuentan. Historias desconocidas sobre marcas cotidianas.

Un libro para descubrir y recordar las marcas que han influido y caracterizado nuestras vidas durante los últimos cien años. Correos, Telefónica, Renfe, Pryca, Avidesa, Ikea y Chupa Chups, entre otras, son mucho más que un logo: componen un conjunto de memorias y emociones que pertenecen a nuestra esfera más íntima.

En librerías el 15 de octubre de 2026. Podrás comprarlo en Amazon o en todas las librerías de España.

Foto de portada: postal del Myers’ Cave Snack Bar, en Cloyne (Ontario, Canadá), con los carteles de Coca-Cola y Pepsi-Cola (recorte). Cloyne and District Historical Society, sin restricciones de derechos conocidas.


Publicado

en

por

Etiquetas: