Estamos en pleno Mundial de Fútbol de Brasil, y además de toda la información deportiva, no es raro encontrar montones de anuncios y campañas que hacen referencia a este evento futbolístico. Sin embargo, si nos fijamos bien encontraremos dos tipos de campañas: las que hablan del Mundial en sí y las que simplemente mencionan al fútbol o a España.

Esto se debe a que, a diferencia de otras ocasiones publicitarias como la navidad, la vuelta al cole o el día de la madre, el Mundial de Fútbol es un evento privado de la FIFA y se trata de una marca registrada cuya utilización está prohibida a todas las empresas que no sean patrocinadoras. Y esta prohibición no se limita a poner «Copa Mundial de la FIFA 2014»: tampoco se pueden usar en un contexto futbolístico expresiones como «FIFA World Cup», «FIFA», «World Cup», «Copa del Mundo», «Mundial 2014», «Mundial de Fútbol», «Copa 2014» o incluso «Brazil 2014» y los nombres de las ciudades anfitrionas seguidos de 2014, como «Rio 2014».

La FIFA sostiene, no sin razón, que un evento de la magnitud del Mundial de Fútbol solo se puede organizar gracias al dinero que ponen los patrocinadores, y que dejar que otras marcas se vinculen a él sería injusto y desincentivaría la colaboración económica.

Pero por supuesto, no pueden prohibir que se usen otras palabras más generales, de modo que si nos fijamos bien, muchas compañías hacen sus campañas publicitarias sorteando las prohibiciones de la FIFA y evitando usar otras marcas también registradas como «selección española de fútbol», propiedad de la RFEF.

Por eso, los anuncios de marcas no patrocinadoras del mundial hablan del «fútbol de este verano», «los equipos del mundo», «el torneo más importante de fútbol» o de «animar a España» o a «la Roja»…

equipos

telepiiza

promo

Esta prohibición no aplica a los medios de comunicación ni obviamente, a la gente de a pie, que puede hablar del mundial cuando y como quiera. De hecho, no es algo tan raro: los Juegos Olímpicos también cuentan con muchas marcas registradas a nombre del Comité Olímpico Internacional, que cuida celosamente que las empresas que no han puesto dinero no puedan usar en sus anuncios palabras como «juegos olímpicos», «olimpiadas», «antorcha olímpica» o imágenes de los estadios donde se disputen las pruebas.