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Análisis Evolución de logos

Cuando cada ministerio era una marca aislada

No solemos tenerlos presentes al hablar de marcas, pero los organismos públicos también pueden ser una marca, con su propio imaginario y representación gráfica. Y de hecho, a lo largo de los años 80 y 90 esto se llevó al extremo.

Durante la dictadura franquista, los ministerios del gobierno apenas tenían presencia pública. La falta de elecciones que obligasen a invertir dinero público en autobombo y en general la poca importancia que se le daba a la identidad gráfica de las marcas hacía que la representación de cada ministerio apenas fuese su nombre junto al escudo estatal.

Sin embargo, a partir de los años 80 las empresas fueron interiorizando el valor del diseño, y de tener una marca coherente que apareciese siempre igual en todas sus comunicaciones. A los ministerios del Gobierno les costó algo más, pero a lo largo de los 80 fueron creando sus propios logos… aunque sin mucha coherencia entre unos y otros. Sin embargo, sí que hay que reconocer que cada una de las marcas logra transmitir una sensación diferente, desde la sólida y obrera del MOPT a la más femenina de Asuntos Sociales:

Pero la coherencia fallaba. Diferentes departamentos de un mismo gobierno tenían imágenes corporativas que no tenían nada que ver entre sí. Unas utilizaban el escudo del Estado, otras un símbolo abstracto, sus iniciales… apenas ningún punto en común para unas marcas que debían ser piezas de algo más grande, el Gobierno. Además, en la mayoría de ocasiones, cuando aparecían junto a una submarca (un instituto nacional, una empresa pública dependiente) ésta aparecía en mayor tamaño, tomando todo el protagonismo.

Esto cambió a principios de la década de los 2000. Se creó un nuevo diseño único para todos los ministerios, compuesto por un rectángulo amarillo (que es, según la explicación oficial, la franja amarilla de la bandera española), el escudo estatal y el nombre del ministerio correspondiente compuesto en la tipografía Gill Sans. De esta forma la elaboración de las marcas era mucho más sencilla (especialmente en casos de cambios de nombre de ministerios) y todas ellas formaban una familia mucho más coherente, aunque quizás se había perdido demasiado la identidad propia de cada una.

También se diseñó un sistema para los departamentos y demás submarcas, que aparecían jerarquizadas de una manera más correcta y clara, dejando claro a qué ministerio pertenecían:

Sin embargo, todo esto tenía un fallo aún: cada ministerio ya contaba con su propia marca, pero no había ninguna que las agrupase a todas. En ocasiones se citaba a la «Administración General del Estado», un nombre engorroso que nadie llegó a interiorizar. Por eso al cabo de unos años este sistema de marcas se cambió para introducir una nueva, que siempre acompañaría a las de los ministerios: «Gobierno de España».

La inspiración para esto habían sido las comunidades autónomas, que desde su constitución habían elaborado unas marcas en las que el protagonismo siempre iba para el gobierno («Comunidad de Madrid», «Junta de Andalucía», «Generalitat de Catalunya»), apareciendo a menor nivel las consejerías y demás departamentos. La inclusión de esta nueva marca no dio problemas, y proporcionó un resultado bastante aceptable que aún hoy funciona:

Una nueva marca para el Gobierno

Sin embargo, el propio Gobierno de España se tomó esta construcción como algo provisional, convocando en 2007 un concurso público para la creación de una nueva marca. En uno de los episodios de más vergüenza ajena, recuerdo que el diario El País publicó algunas de las propuestas que habían llegado, logos mucho más indicados para una marca turística que para representar el gobierno de un país.

Finalmente, y por continuar la chapuza, el premio de 12.000 euros fue para Juan Repullés, que no tuvo problema en presentar un horrible logo con parecidos más que razonables con el del gobierno alemán:

Afortunadamente, esta imagen no llegó a utilizarse nunca. La versión oficial fue que se trataba de un boceto, que iría perfeccionándose para lograr una marca de calidad. Eso nunca sucedió: cinco años después, seguimos con la marca amarilla que no funciona nada mal.

Por Fernando de Córdoba

Madrileño de 1987. Trabajo en una agencia de social media, gestionando la comunicación online de algunas grandes marcas. También escribo sobre movilidad sostenible en ecomovilidad.net y me gusta el diseño, la fotografía, el branding, el periodismo y la televisión.

6 respuestas a «Cuando cada ministerio era una marca aislada»

Es curioso, soy berciano, y en la carteleria de la Ciudad de la Energia (un organismo dependiente del Gobierno de España) han utilizado desde su fundación y siguen utilizando el logotipo ‘abortado’

Yo dejaría la marca más o menos como está, funciona bien, incluso hasta para parodiarla.

En cuanto a Juan Repullés… por favor, devuelve el premio.

El Hospital de Alcorcón está plagado del símbolo del Ministerio de Sanidad con forma a medio camino entre rombo, cuadrado girado y triángulo

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