Destacados, Marcas desaparecidas

Homenaje a una marca histórica: Pequeño País

Hoy me pongo un poco nostálgico y traigo al blog una marca que forma parte de mi infancia, y que es una de las que recuerdo con más cariño: el Pequeño País. El suplemento infantil del diario El País no era solo una sucesión de tebeos comprados al peso como suele suceder en otras partes, sino mucho más. Era la revista que esperaba con ilusión cada domingo cuando mi padre llegaba con el gordísimo periódico, la que obligaba a mi madre a leerme una y otra vez, la que me hizo aprender a hacerlo a mí mismo y la que coleccionaba en cajas debajo de la cama. Por lo tanto, aunque sea desde el punto de vista de sus logos a lo largo de los años, no quería dejar pasar la oportunidad de homenajear a un medio que para tantos niños significó tanto y a los que lo hicieron posible, con Ana Bermejo a la cabeza y la presencia de Antonio G. de Santiago entre muchos otros.

Primera etapa: años 80

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Pequeño País nacía en diciembre de 1981 como un suplemento de apenas cuatro páginas en la edición dominical de El País. Con el paso de los años, fue creciendo y ampliando su número de páginas y secciones, incluyendo información de videojuegos, libros, cine, música, pasatiempos… además de los tebeos que siempre fueron su centro, muchos de ellos dibujados expresamente para el suplemento. Su logo era muy parecido al de la revista El País Semanal de aquel entonces, compuesto en la tipografía corporativa del periódico: Claredon, y cuyos colores variaban en cada número.

Segunda etapa: primera mitad de los 90

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Este es el primer Pequeño País que yo conocí, el de los años 90, y con el que aprendí a leer. Recuerdo que me llamaba mucho la atención su logo, con esas letras bailarinas cuya tipografía se utilizaba también para los títulos de las secciones. Por aquel entonces ya me gustaba recortarlas y tratar de reconstruir el alfabeto completo, algo que nunca logré (a día de hoy, me encantaría conseguirla). Su color, de nuevo, variaba en cada entrega.

Tercera etapa: mediados de los 90

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Tras unos años de logo independiente, El País reformulaba su producto del fin de semana y de nuevo el suplemento infantil contaba con un logo muy parecido al que también estrenaba El País Semanal. Rebautizado ahora como El Pequeño País, unas letras en Garamond cursiva aportaban el toque infantil a la cabecera. Salvo el primer número, siempre se publicó sobre ese fondo amarillo yema de huevo, y a mi TOC le gustaba bastante que la familia de marcas de El País fuese tan coherente.

Cuarta etapa: finales de los 90

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Este fue uno de los mayores cambios que sufrió el suplemento. Se hacía más grande, pasaba a imprimirse en papel de periódico y a estar encartado como un suplemento más, en vez de ser una revista grapada independiente. Cambiaba hasta de nombre: Mi País representaba esa sensación de que era la versión infantil del periódico, con el logo centrado formando una cabecera de periódico tradicional, aunque en colores. Manualidades, reportajes, tebeos y novelas infantiles por entregas hicieron la que quizás fue la etapa más completa del suplemento.

Quinta etapa: primera década de los 2000

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Tras una etapa magnífica, llegó la debacle. Pequeño País recuperaba su nombre, pero por desgracia se veía reducido a un pliego de cuatro páginas sin apenas contenidos propios más allá de alguna pequeña sección entre los cómics importados. Su nuevo logo era el más infantil de todos, quizás buscando dirigirse a lectores más niños y menos adolescentes. Como curiosidad, el diario lanzó una colección de cuentos infantiles que utilizaba la misma tipografía de Pequeño País en su logo. Sin embargo, la crisis acabó con este suplemento: en 2009, una pequeña nota en una esquinita del periódico aclaraba a quienes lo estuvieran buscando que Pequeño País se suspendía temporalmente para ahorrar costes. El fin de 28 años de suplemento infantil.

Una oportunidad de fidelizar

Los medios de comunicación son marcas distintas a las demás. A pesar de que fríamente solo son productos que compramos y consumimos, con la mayoría de ellos se crea una relación especial, distinta de la que tenemos con unos macarrones o unas sábanas. Sentimos que son un poco parte nuestro, que forman parte de nuestra vida, nuestro carácter y nuestras costumbres. Nos enfadamos con ellos cuando nos decepcionan, nos refugiamos en ellos cuando nos sentimos inseguros…

Me atrevo a decir que, en su pequeña parcelita, El Pequeño País fue uno de los pilares de la marca de El País. Miles de niños lo leían cada domingo y pedían a sus padres que comprasen El País, adultos que en el fondo sabían que sus hijos estaban en buenas manos leyendo esta revista. Supongo que detrás de su desaparición solo hay números, fríos números que calculan cómo afectaría a la audiencia y cuántos euros costaban los derechos de las tiras cómicas publicadas y de las horas de trabajo de sus responsables. Pero para muchos el Pequeño País era mucho más, era una manera de abrir una marca como El País a sus futuros lectores. Pequeño País desapareció en 2009, cuando yo tenía 22 años y ya no era target desde hacía mucho. Y sin embargo, sentí como si me quitasen algo. Como si El País fuese, desde entonces, un poquito menos mío.

Si quieres leer un repaso histórico a Pequeño País, te recomiendo éste.

10 Comentarios

  1. Juanma

    Mitico! Cuantas mañanas leyendo a Leo verdura.

  2. mmoroca

    Qué recuerdos! Me acuerdo de cuando lo anunciaron por primera vez y como esperamos verlo por la “novedad” y de como le pedíamos el suplemento a un tío mío que compraba el periódico todos los días cuando íbamos a su casa… (y los pequeños nos peleábamos por ser los primeros en leerlo :P)

  3. Petiso carambanal

    2009? Si que hace tiempo ya 4 años. A mi me encantaba leerlo y como me toca ir a por el periodico todos los domingos me encantaba leerlo.

    Que recuerde tenía:

    Los simpsons/ LAs supernenas: cambiaban y bueno no estaba mal.
    Zits: Brutal. Muchas veces mostaba el choque generacional de una forma impresionante
    Jorge: O como volver a cuando eramos pequeños. La sensación de esto me paso a mi se notaba en todas sus tiras.
    Memorias de Gus: Si no recuerdo mal creado especificamente para el diario. Tenía un aspecto más oscuro y había en alguna tira que se mostraba muy critico con algunas cosas. El Pixar del Pequeño País ya que si bien los niños lo disfrutaban había cosas que se les escaparía
    Garfield:Tiras modernas a color. Personalmente me gustan más las antiguas. Gardfield cada vez es menos gato y menos gordo.

    Me falta otra tira que no recuerdo el nombre que eran todos bastante frikis y que tambien estaba bien.

    Incorporaron pasatiempos en una pequeña columna y una pequeña sección de cartas tambien pero era muy poca cosa.

    Respecto a la etapa de El pequeño país tengo guardados unos cuantos. La sección de cartas era enorme. Todos los meses daban el calendario del mes, en el centro para ponerlo donde quisieses.

    Y luego Leo verdura, Marco Antonio, Lupo Alberto,la rue del percebe, el coleccionable de disney o el que tocase, de una familia que se dedicaba a visitar sitios,..
    y en verano traía extra de pasatiempos

    Y luego estaba gente menuda (en ABC) y MiniMundo (en el Mundo) Minimundo duro poco. Gente menuda duró mucho mucho tiempo y tenía muy buenos comics tambien.

    Pero como puede que haya un especial sobre gente menuda lo dejaré aquí mejor. Ya es sufcientemente largo el comentario

  4. Angel Garcia

    Mi colección de cómic del Pequeño País

  5. Víctor Ventura

    Justo hace una semana me llegó un ejemplar de Detectives Audaces, el primer tebeo del que tengo memoria de haber leído, precisamente en los primeros años de los 90, y su autor menciona en la entrevista que aparece al final lo triste que es la desaparición del cómic infantil en España, que tienes a Ibáñez o Jan y ya o te pasas al Jueves o la nada absoluta.

    Espero que algún día un hijo mío coja mis álbumes de Leo Verdura y Marco Antonio, que todavía guardo entre medias de mis 190 mortadelos, y me pregunte quién dibujó eso…

    ¡Ah! De las novelas por entregas de Mí país, también guardo todas. Me habré leído “El fantasma del Rialto” unas 200 veces, sin exagerar.

  6. Javi

    ¡Qué bueno! Me he sentido muy identificado con el artículo. Aún tengo un cajón lleno de ejemplares del Pequeño País (aunque hace años que no los releo). Gráficamente y como revista, mis etapas favoritas fueron las dos de los 90, aunque creo que visualmente la marca de principios de los 90 fue la mejor.

    Con “Mi País” me sentí algo desplazado, porque le tenía cariño a la marca de toda la vida, aunque supongo que influyó el hecho de que es la que me tocó de pequeño…

    Y me ha gustado la reflexión final. Recuerdo perfectamente cuando empecé a leer un poco por curiosidad los artículos de El País, que abría sólo para buscar el Pequeño País. Fue como empecé a seguir el diario, así que sí, parece una buena estrategia…

    En fin, genial artículo y muy nostálgico para la gente de los 90.

    PD. El Mundo intentó imitar al Pequeño País con su propio suplemento, “Mini Mundo”. Lo leí alguna vez y no estaba mal, pero no conozco mucho la marca… como curiosidad, era llamativo comprobar que publicaban a historietistas más bien conservadores (como Nik) así que el sesgo ideológico también afectaba a los suplementos infantiles. Sería interesante saber algo más sobre aquella marca.

    ¡Saludos!

  7. albertinho

    Yo era más del Gente Menuda (tampoco creo que pudiéramos elegir!) aunque a veces también caía algún Pequeño País en mis manos!

  8. wellington wadsworth

    Me encantaron los viejos coches como el viejo jaguar vendieron http://zautos.com/used-car/for-sale/jaguar/ que los dectivies dieron la vuelta pulg Ellos estaban muy bien

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