¿Cómo puede tu marca sacar provecho de la crisis del coronavirus?

Déjame empezar por una reflexión personal: si ante una pandemia mundial, una emergencia sanitaria que está trastocando nuestras vidas como nunca antes, tu prioridad es pensar cómo sacar provecho, eres un persona despreciable. Perdonad el título tramposo pero quería atraer a quienes probablemente se estén planteando eso.

No se trata de que las marcas tengan que desaparecer. Al contrario. Es un momento para brillar y estar a la altura. Siempre decimos que lo que diferencia a una buena marca de un logo es que representa una misión, un propósito. Porque una marca tiene que saber por qué existe, y no puede ser solo para hacer ricos a sus dueños. Tiene que tener una visión del mundo, un papel más implícito o explícito. Y no tiene por qué estar directamente relacionado con el producto: dos productos de la misma categoría pueden tener posicionamientos y propósitos de marca distintos.

Esta situación excepcional es un momento más de “hacer” que de “contar”. De hacer que nuestros valores de marca demuestren que son verdaderos.

Por eso, es el momento de ver qué podemos aportar no solo a nuestros clientes sino a la sociedad. No debería ser complicado: nuestro propio propósito de marca nos debería ayudar a ello.

¿Tu marca tiene como propósito hacer la vida más fácil a la gente? Piensa cómo podrías ayudarles a hacer más fácil la cuarentena. ¿Simplificar su vida? Ayúdales a simplificar los problemas que pueden tener. ¿Hacerles vivir momentos especiales? Haz que esta situación sea menos aburrida. ¿Comunicar a las personas? Hazlo. ¿Inspirar optimismo? Hazlo.

No son pocas las marcas que ya se han lanzado a llevar a cabo este tipo de acciones: regalando productos, ampliando el servicio, mejorando el soporte, informando de otra manera…

También es importante que se perciba como algo honesto en forma y fondo. No es el momento de vender tu producto, de promocionarte, de usar creatividades perfectamente trabajadas. El medio, la forma es el mensaje. Es una situación que nos ha sorprendido a todos y una comunicación demasiado elaborada transmitiría la impresión de que te ha importado más arreglarte que salir corriendo a echar una mano.

Se trata de analizar qué somos, qué nos importa, qué nos mueve. Y aplicarlo a esta situación. Si nos creemos la marca de verdad, saldrá solo.

No debemos buscar protagonismo, sino ser lo que la gente espera que seamos. Lo que hemos sido en los buenos momentos. Ver qué podemos aportar ahora para ayudar desde nuestro pequeño lugar en la vida de las personas. Es un coste, pero vale la pena. Si se hace bien, nadie olvida una marca que estuvo con él en los malos ratos. Pero si se hace mal, puede ser una crisis letal.

Actualización: Calvo con Barba también ha publicado sobre esto. Es como este artículo pero mejor escrito y publicado antes.