El logo de Banesto de 1996 que nunca se estrenó

Los 90 fueron unos años muy intensos para el antiguo Banco Español de Crédito, más conocido entonces como Banesto. Siempre había sido uno de los bancos más grandes del país, siendo el dueño por ejemplo del Banco de Madrid del que hablamos hace poco, pero su historia como independiente acabó pronto: A finales de 1993 su dirección era intervenida por el Banco de España tras descubrir un agujero en el banco de miles de millones de pesetas.

En 1994 Banesto era comprado por uno de sus grandes rivales, el Santander, que durante casi 20 años lo mantendría como marca independiente hasta que en 2013 la eliminaron completamente.

Por aquel entonces Banesto tenía la misma imagen que había estrenado en 1987, muy moderna para la época, con esa gran B que a mí de pequeño me parecía un capuchón de boli Bic. Y la verdad es que me resultaba extraño que tras un escándalo tan enorme como el de Mario Conde, su nuevo dueño no quisiera marcar una nueva etapa

Pues bien, el otro día, curioseando en el registro de marcas, encontré una que me sorprendió. Un logo que registró Banesto en junio de 1996 pero que nunca llegaría a estrenarse.

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Como podemos ver, la idea era abandonar el negro característico de Banesto y sustituirlo por magenta, acompañado de un azul y verde intenso. Personalmente el símbolo no me apasiona (ejem) pero la wordmark me encanta. Me parece moderna y con estilo propio muy marcado.

Recordemos el entorno en el que iba a competir esta imagen, con un BBV azul, Argentaria amarilla y Santander rojo, así que tal y como debió pensar Rosa Díez años después, el magenta es una manera de diferenciarse a primera vista.

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¿Proyecto abortado? ¿no se atrevieron? ¿quizás algún estudio de mercado les hizo pensar que a pesar del escándalo, el logo tenía un gran reconocimiento? El caso es que esta imagen no llegó a aplicarse nunca. Banesto siguió adelante con su logo clásico (que por otra parte, no estaba nada mal) y con algunas variaciones, fue manteniéndolo hasta su muerte:

En cierto modo me recuerda un poco a la historia de Bankia, una marca que ha cambiado mucho tras un gran escándalo, pero manteniendo el mismo logo. ¿Alguien sabe más de esta curiosa imagen? ¿algún motivo para no aplicarla?

Si te ha parecido interesante, te gustará este otro artículo con más logos de bancos que nunca llegaron a estrenarse.

La evolución del logo de El País Semanal

El País Semanal fue durante años la revista de referencia en España, al menos entre las generalistas. El suplemento dominical de El País ha cambiado hoy radicalmente de imagen (“se reinventa”, como dicen últimamente todas las publicaciones cuando hacen cualquier cambio), y me parecía una buena oportunidad para hacer un post rápido con la evolución de la cabecera de El País Semanal.

1976: Su primera imagen

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Este suplemento aparece a los pocos meses del lanzamiento del diario: en octubre de 1976 veía la luz su primer número, más como suplemento de reportajes que como revista. Su logo era muy sencillo: básicamente, el del diario con el añadido Semanal a menor tamaño bajo él, siempre en la misma tipografía Clarendon. En los primeros números solo aparece en negro, pero pronto se atreven con nuevos colores, en combinación con el diseño de cada portada.

1991: El País como protagonista

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En febrero de 1991, El País Semanal cambia de logo por primera vez. Ya es una revista independiente, y quiere mostrarlo en su imagen. Las portadas dejan de ser monotemáticas, y otros temas asoman sus titulares a ellas. El logo pasa a ser una gran mancheta de El País, en el que la palabra Semanal queda muy reducida, apenas a un descriptor dentro de la E.

1996: Vuelve el Semanal

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En 1996 un nuevo cambio de diseño nos muestra las tendencias más noventeras. Fotos silueteadas, tipografías con grandes contrastes y colores chillones dan un nuevo estilo a la revista, que recupera bien grande el Semanal. Este rediseño afectó también al Pequeño País, como ya vimos en su día.

1999: EP[S]

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No sé si recordáis que con la llegada del 2000 a todos nos dio por sentirnos muy futuristas, y a los medios también. Todos buscaban un nombre moderno y signos de puntuación así a lo random, y El País Semanal decidió que era el momento de renombrarse como EP[S]. Me gusta cómo queda visualmente EP con la tipografía de El País, creo que deberían aprovechar más eso como versión compacta de la marca. Pero por lo demás… creo que ha envejecido mal.

2007: La sosez

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Vale, una cosa es envejecer mal porque apuestes por una estética muy determinada… pero lo de 2007 de El País Semanal ya son ganas de cortarse las venas. Renunció a tener una cabecera potente, con estas letras desganadas que además durante los primeros meses ni siquiera aparecían en la parte superior de la portada, sino pequeñitas, abajo a la izquierda. Y la portada apenas tenía titulares. Tiempo después volvieron a la cabecera superior, pero… todo era muy clásico, muchísimo blanco, muy refinado pero a la vez muy aburrido.

2013: Una buena idea… nacida muerta

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Este es mi diseño favorito. Una cabecera discreta pero que jugaba con los elementos, adoptando distintos colores de nuevo. Una coherencia muy buena, al apostar por la tipografía Clarendon de nuevo, como en su primera etapa. Y la promesa de dejar atrás las portadas lánguidas de famosos mirando a cámara y posando con ropa carísima para apostar por portadas infográficas, minimalistas, ilustraciones, metáforas visuales… una promesa que duró como 30 segundos. Una lástima. Una oportunidad para convertir EPS en una revista interesante… que se perdió.

2016: Vuelta a la languidez

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Como si la etapa anterior hubiera sido un mal sueño, volvemos a un El País Semanal con una identidad desligada de la del diario. Muy minimalista, sí; muy elegante, también… pero muy sosa, muy lánguida… mucha pereza. Aunque visto lo visto, sus reportajes de decoración sobre lofts de 6 millones de euros en Noruega quedan mejor en este contexto.

Si te ha parecido interesante, echa un ojo a la evolución de otra marca mítica: El Pequeño País

Esas marcas que ni recordabas que eran fusiones

Todos tenemos esos amigos que son pareja y van siempre juntos a todas partes. No importa que quedes solo con uno de ellos, siempre aparecen los dos. En mi grupo de amigos llegamos a tener una pareja a la que ninguno había visto nunca por separado. De hecho, más de una vez hubo lío al reservar mesa en algún sitio porque les contábamos como una sola persona.

Y a veces pasa lo mismo con las marcas. Cuando se fusionan, en muchos casos la unión de dos marcas genera una tercera nueva, o mantiene la que más fuerza tuviera de las dos previas. Pero lo que se nos viene a todos a la cabeza es esa mezcla de nombres. Generalmente se nota un montón que son dos retales unidos como se ha podido, pero en otras ocasiones la nueva marca se integra tan bien en nuestra vida cotidiana que acabamos olvidando que eran dos marcas sueltas. ¿Vemos algunos ejemplos?

20th Century Fox

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La gran productora de cine es la unión de Fox Film Corporation, fundada en 1915 por William Fox. Tras el crack del 29, la única esperanza para mantener la empresa era fusionarse con otra productora, y acabó haciéndolo con Twentieth Century Pictures, que había nacido en 1933 de la mano de un exdirectivo de Warner. En 1934 ambas compañías unieron sus destinos formando la 20th Century Fox.

Iberdrola

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España tenía muchas compañías de producción de energía repartidas por el país, generalmente de pequeño o mediano tamaño, muy ligadas a sus zonas de generación. Como ya vimos en Marca por hombro, dos de ellas eran Iberduero e Hidrola, que se fusionaron en 1991 adoptando un nombre mixto: Iberdrola.

Espasa Calpe

La editorial Espasa nació en Barcelona en 1860 por Pablo y José Espasa con el nombre de Espasa Hermanos. Después sería conocida como José Espasa y más tarde como Espasa e Hijos.

Por su parte, la editorial Calpe se fundó en 1918 como Compañía Anónima de Librería, Publicaciones y Ediciones (CALPE). En 1925 ambas empresas se unieron, formando la que hoy conocemos: Espasa Calpe, actualmente dentro del grupo Planeta.

Catalana Occidente

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Durante mucho tiempo pensé que el nombre de esta aseguradora se debía a que en sus orígenes se dedicaba a la parte occidental de Cataluña, pero no: se trata de la unión de La Catalana (Sociedad Catalana de Seguros Contra Incendios a Prima Fija) y la aseguradora Occidente, firmada en 1959.

M80 Radio

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Como ya vimos en algún artículo anterior, la cadena musical M80 Radio nace al unirse los grupos de Prisa y Antena 3 Radio. Las emisoras Radio Minuto y Radio 80 se fusionaron en una sola: M80 Radio.

Alfa Romeo

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La marca italiana de automóviles, actualmente dentro del grupo Fiat Chrysler, reciben su nombre por la unión de la Anonima Lombarda Fabbrica Automobili (ALFA), fundada en 1910, y de la Società Anonima Nicola Romeo. En 1920 se lanzan los primeros modelos bajo la nueva marca Alfa Romeo.

Mercedes Benz

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Al igual que el anterior, dos rivales se unieron: Daimler Motorengesellschaft, propietario de la marca Mercedes, y Benz & Cie. La empresa resultante, nacida en 1926, se llamó Daimler-Benz AG, pero desde el principio produjo coches bajo la marca Mercedes-Benz.

Nationale Nederlanden

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Este es otro caso en el que no me lo imaginaba. Nationale Nederlanden me sonaba a “Nacional de los Países Bajos” o algo así, y seguramente no vaya desencaminado, pero el caso es que esta aseguradora nace en 1962 por la fusión de la Assurantie Maatschappij tegen Brandschade De Nederlanden y el Nationale Levensverzekeringsbank. Por el bien de nuestras lenguas, menos mal que escogieron un nombre relativamente simple. De hecho, en muchos países se han quedado con el nombre NN.

Por hoy es suficiente. He dejado fuera otras como BBVA, OHL o FCC porque al ser siglas creo que encajan mejor en algún artículo en el que repasemos qué hay detrás de las sopas de letras que son a veces los nombres de las empresas. Y si conoces alguna más que esté tan integrada en nuestra vida cotidiana que no recordemos que es una fusión, no olvides dejarla en los comentarios.

La idea de este artículo es de Raúl, al que sí que le he visto sin su pareja 🙂

Si te ha parecido interesante, no te pierdas nuestra guía práctica para cambiar la marca a un banco.

La tumultuosa historia del Banco de Madrid

El Banco de Madrid es una marca con mala suerte. Ha aparecido y desaparecido multitud de veces a lo largo de su historia, ha pasado por diferentes manos y ha soportado muchos escándalos.

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El primer Banco de Madrid del que encontramos registro existió en los años 20. Apenas un anuncio en prensa en mayo de 1920 da prueba de su existencia, con una sucursal en Madrid (oficina provisional en la Gran Vía) y otra en Barcelona. Como curiosidad, su nombre telegráfico era Madribanco. Después, como si se lo hubiera tragado la tierra, desaparece. No se sabe más durante décadas.

En 1951 vuelve a aparecer el Banco de Madrid en una nueva reencarnación. Como contarían años después sus promotores, querían fundar una nueva entidad bancaria, y ante las dificultades para conseguir ficha bancaria en aquella época, adquieren la de un pequeño banco de Ripoll (Gerona): Banca Suñer, con apenas una sucursal y 500.000 pesetas de capital social.

Poco a poco los promotores del nuevo banco consiguen ampliar su capital social. Así mismo, tuvieron que negociar con los herederos del desaparecido Banco de Madrid de los años 20 los derechos para poder adoptar ese nombre, cosa que lograron.

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Negociando con otro banco consiguieron permiso para instalarse en Madrid en 1954, en la Carrera de San Jerónimo, donde construirían un edificio que hoy en día pertenece a la Consejería de Economía de la Comunidad de Madrid y que aún muestra en su fachada (tapado) el nombre del Banco de Madrid y algunas referencias a su actividad bancaria.

Los años 60 y 70 fueron de crecimiento. El Banco de Madrid creó un grupo bancario junto con el Banco Catalán de Desarrollo, y muy al gusto de las técnicas de naming bancario de la época, eran conocidos respectivamente como Bandri y Cadesbank.

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A principios de los 80, Banesto compra todas las acciones del Banco de Madrid, que pasa a ser una de sus segundas marcas. Y es que antes la regulación era mucho más dura y resultaba más complicado expandirse por el país, de modo que los grandes bancos compraban entidades regionales más pequeñas para aumentar su penetración y negocio.

En su publicidad, Banco de Madrid presumía de esta integración porque, según contaban, les permitiría acceder a ventajas de una integración mientras mantenían la agilidad de un banco pequeño.

Como ya vimos en la historia del Deustche Bank, Banesto vendió Banco de Madrid en 1993 a la entidad alemana, que lo fusionó con el que ya era de su propiedad, Bancotrans, para absorber su red de oficinas. La ficha bancaria le interesaba menos porque ya tenía una, así que años después se la vendió a la Kutxa.

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La Kutxa usó la ficha y la marca Banco Madrid para poner en marcha en 2003, 10 años después de su desparición, un nuevo banco fuera del País Vasco, su territorio natural, especializado en banca privada (es decir, en gestionar los patrimonios de los ricos). En algún momento pensaron en hacer un rebranding y llevarlo al color morado con un logo bastante interesante (que ya vimos) pero se descartó. En 2011, la Kutxa cambió de estrategia de negocio y se centró en la banca minorista para fusionarse con el resto de cajas vascas en Kutxabank, de modo que vendió de nuevo Banco de Madrid a la entidad andorrana BPA.

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BPA rediseñó a su imagen y semejanza el logo de Banco Madrid. Pero la historia de esta última etapa solo duró 4 años, porque en 2015 el Banco de España interviene el banco, sospechoso de blanqueo, y nombra nuevos administradores, que deciden dejarlo caer al no ser peligroso para la economía española, subastando todos sus activos (incluyendo la marca). Acaban así por el momento casi 100 años de idas y venidas del banco madrileño, que hemos resumido en este pequeño cronograma:

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Acaba por lo tanto otra etapa del Banco (de) Madrid. ¿Volverá a resucitar?

Imagen de portada de Jacobo: sucursal de Deustche Bank en la calle Carranza de Madrid

Si te ha parecido interesante, no te pierdas la historia en España del Deustche Bank, el banco que hizo desaparecer en los 90 al Banco de Madrid.

El niño sonriente de Matutano y Risi: ¿quién copió a quién?

Reconozco que, a pesar de ser un friki del branding, tengo mis despistes. Hace unos años, cuando Matutano recuperó su logo con el niño de gran sonrisa, me di cuenta de que me había pasado toda la infancia confundiendo Risi y Matutano. Y desde entonces me intrigó muchísimo averiguar si todo se trataba de una casualidad y qué marca se había copiado de cuál.

En Marca por hombro ya hemos hablado alguna vez de marcas sospechosamente parecidas: Llaollao y Smoöy, los conejos rosas de Duracell y Energizer… Así que decidí empezar a investigar quién se había copiado de quién.

Un poco de historia de Matutano y Risi

Matutano se funda en los años 50, y en 1965 empieza a expandirse por España. Según Wikipedia, es en 1975 (ya perteneciente al grupo Pepsico) cuando adopta su famosísimo logo con el niño sonriente, que desaparecerá en 1997, recuperándose en una versión estilizada por Morillas en 2009.

Por lo tanto, tenemos una primera fecha: 1975 como primera aparición de un niño sonriente que representa a una empresa de aperitivos de maíz fritos. ¿Y Risi?

Según una nota de prensa, Risi es algo más joven que Matutano: se fundó en 1970, pero no hay noticias de cuándo adoptaron a su niño risitas.

De modo que me voy a la hemeroteca para tratar de buscar algún anuncio o noticia en el que aparezca el logo de Risi o Matutano en los 70, para tratar de averiguar cuál fue el primero.

Encontramos una página de 1981 en la que ya aparece el logo de Matutano que todos conocemos:

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Muy bien, se confirma lo que ya sabíamos, que para principios de los 80 Matutano ya usaba la sonrisa. Pero necesitamos algo más antiguo, y esta vez de Risi. En un periódico de julio de 1972 encontramos fotos de una convención de Risi (“Alimentos Ligeros SA”). En una de ellas, si nos fijamos bien, se ve el logo con la sonrisa:

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Parece que ya tenemos un ganador: si Matutano estrenó su logo en 1975 y Risi ya usaba la sonrisa tres años antes… está claro que es este último el primero que tuvo la idea de usar un niño sonriente como imagen (lo cual casa bastante con su nombre, claro). Pero, solo por si acaso, investiguemos más: puede que antes de 1972 Matutano utilizase otro logo, pero que también fuese un niño sonriente.

En 1969 encontramos un anuncio de prensa en La Vanguardia de Matutano… y ni rastro del niño sonriente:

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Y para confirmarlo, un anuncio de ofertas, también de 1969, nos muestra que por aquel entonces su logo era solo la wordmark:

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Por lo tanto, parece que (si no llegan nuevas pruebas o testigos sorpresa) podemos dar por solucionado el enigma: fue Risi la primera que empezó a usar como logo un niño sonriente. Y además, el suyo tiene pelazo.

A lo que no sé responder es al motivo de la copia, especialmente cuando Matutano parece que era por aquel entonces una empresa bastante más importante que la recién nacida Risi. Ojalá alguien nos pueda dar algo de luz en este tema.

ACTUALIZACIÓN: Al más puro estilo de las películas de Antena 3 al mediodía, tenemos un testimonio sorpresa que puede dar un giro a la investigación. Sí, es posible que en España Matutano no tuviese niño sonriente hasta 1975, pero parece ser que Pepsico, la compañía que se hizo con la empresa, llevaba años usándolo, según nos cuenta este amigo del blog:

Por lo tanto, el caso vuelve a dar un giro y parece que fue Matutano (o más bien, su empresa matriz) el primero en usar un niño bocabuzón. ¿Habrá nuevas pistas?

Si te ha gustado este caso de marcas clónicas, sigue leyendo sobre otras que parecen gemelas: Llaollao y Smoöy.

Deustche Bank, el banco expulsado y que volvió a España poco a poco

Todos estamos acostumbrados a ver oficinas del Deustche Bank en nuestras calles. Parece que llevasen ahí toda la vida… pero lo cierto es que este banco tiene una curiosa historia en España, que pasa por operar con distintas marcas, marcharse durante décadas y volver poquito a poco.

Los inicios de Deustche Bank en España

La historia de Deustche Bank en España se remonta a la última década del siglo XIX, cuando forma en nuestro país el Banco Hispano Alemán, creado para financiar la concesión que había ganado AEG para el alumbrado público de las calles madrileñas, formando la Compañía General Madrileña de Electricidad (una de las abuelas de Unión Fenosa).

Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial el Deustche Bank fue desmembrado en diez entidades, que fueron fusionándose entre ellas. En España sus bienes fueron confiscados y el Gobierno los vendió. Con sus activos, en 1950 se fundó el Banco Comercial Transatlántico.

En 1953, varias de las entidades que habían formado el Deustche Bank se fueron fusionando entre sí. Con fuerz renovada, Deustche Bank se propone volver a entrar en España en banca particular, y lo hace comprando participación en Bancotrans poco a poco.

Bancotrans

A lo largo de las décadas, la presencia alemana en Bancotrans va aumentando: en 1989 ya poseía el 63%; en 1992, el 90% y en 1993 casi el 100%. Esta evolución es también visible en su logo, que se va asemejando al del Deustche Bank con el paso de los años:

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En 1993 todo está listo para que Bancotrans cambie su nombre por el de Deustche Bank, pero los alemanes quieren darle más fuerza a la implantación de la marca y sumar una gran red de oficinas. Para ello, compran a Banesto una de sus filiales: el Banco de Madrid, que aportaría una gran red de sucursales, llegando el banco resultante a superar las 350. Y por supuesto, la marca Banco de Madrid desaparecería durante algunos años (qué mala suerte tienen las marcas madrileñas, por cierto).

La fusión y el nuevo nombre

El 1 de enero de 1994, Banco de Madrid y Bancotrans se fusionan en un único banco, que, por supuesto, se llama Deustche Bank. Así lo contaban en la prensa:

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Agente bancario en Correos

En 1999, Deustche Bank da un paso más allá en su “españolización” al ganar el concurso que la sociedad pública Correos había convocado para ofrecer servicios financieros en sus oficinas, primero bajo la marca Correos @gente Deutsche Bank y después como BanCorreos, en una manera de intentar repetir la clave del éxito de Caja Postal (después Argentaria): la gran presencia de Correos en todo el país a través de las miles de oficinas postales.

Sin embargo, el acuerdo entre el banco y Correos termina en marzo de 2016 y Deustche Bank ha anunciado que no lo renovará. ¿Qué nueva entidad ofrecerá este servicio? ¿se presentará BBVA y resucitarán la marca Caja Postal? Ojalá.

Si te ha gustado esta historia sobre bancos que cambian de nombre, no te pierdas esta otra sobre los logos y nombres de bancos que no llegaron a estrenarse. Hay algunos muy curiosos.

La evolución de la marca de Bankia

Siento decepcionar: no, Bankia no cambia de logo. No que yo sepa. Pero una marca es muchísimo más que un logo: es un universo de significado, unos valores y atributos, una línea visual… y sí, un logo también. Y Bankia, salvo de logo, ha cambiado todo en su marca.

La historia de este banco es por todos conocida: una serie de cajas de ahorros en una situación económica bastante precaria se unieron en un banco que parecía grande y sano… y que en realidad tenía las cuentas más maquilladas que una adolescente al salir de fiesta.

Cuando pocos dábamos un duro por la marca, Bankia supo reinventarse y seguir adelante. Y lo cierto es que lo lograron.

Banco Financiero y de Ahorros

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Antes de lanzar la marca Bankia, las siete cajas de ahorros fundadoras se unieron en un SIP, conocido como fusión fría, llamada Banco Financiero y de Ahorros. Su marca está diseñada para ser puramente corporativa: la wordmark en Helvetica y siete iconos con los colores de las cajas fundadoras (por orden: Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Cajarioja).

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El primer banco de la nueva banca

En marzo de 2011, BFA presentó el nombre con el cual operaría en el mercado directamente: Bankia. La marca, diseñada por Interbrand en un tiempo récord, presentaba un nombre sonoro, corto y de fantasía (lejos de los geográficos y descriptivos del sector: Santander, BBVA, Banco Central…), y una identidad visual que combinaba el verde vibrante de Caja Madrid (la que llevaba la voz cantante en la fusión) con un elegante pero aburrido marrón.

Quizás demasiado marrón, para mi gusto. Las fotografías, según su manual visual, tenían que virarse a unos tonos marrones y apagados. Mostrar amaneceres o atardeceres. Todo muy triste. Su lema sí me gustaba más. Nacieron con el tagline El primer banco de la nueva banca (con copys en los anuncios como “Lo que siempre te gustó de tu caja, lo que siempre le pediste a un banco”).

Todo un futuro juntos

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Tras la infame campaña de captación de accionistas (para matar al que se le ocurriera el lema “Hazte bankero” en plena crisis de reputación de la banca), en febrero de 2012 estrenó su segundo lema: Todo un futuro juntos, acompañado de una campaña de branding en el que expresaban algunos de sus valores: Compromiso, Experiencia, Confianza… en la que explicaban “Hemos abierto una cuenta al futuro”.

Y llegó el desastre. En la primavera de 2012 el banco reconocía que sus cuentas no eran reales, presentaba unas desastrosas y obligaba al Estado a rescatarle con más de 20.000 millones de euros.

Durante meses, Bankia paralizó su comunicación, y los monopostes en las carreteras con el lema Todo un futuro juntos parecían hacer referencia a las décadas que los españoles tardaríamos en recuperar nuestro dinero; y los carteles en oficinas haciendo referencia a la Confianza o Compromiso, una broma de mal gusto.

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Empecemos por los principios

Finalmente, en diciembre de 2012, y ya con una nueva dirección y un nuevo plan estratégico, Bankia estrenaba su nuevo posicionamiento: Empecemos por los principios. El banco entonaba el mea culpa y pedía disculpas por el comportamiento de su dirección anterior.

Aunque el logo siguió siendo el mismo, la comunicación cambió. Dejó de ser tan vacía y empezó a jugar con metáforas (como el país hecho de engranajes para expresar su intención de “dar cuerda”), conceptos más cotidianos e incluso divertidos, como cuando recurrieron a personajes infantiles de los años 80 para anunciar planes de pensiones. Visualmente también se abandonó el tono sepia-marronáceo de la fotografía para adoptar uno más vivo. Incluso diría que el logo pasó de aplicarse preferentemente en lima sobre marrón a ser en marrón sobre fondo lima.

Como parte de su ejercicio de transparencia, la entidad abrió un blog y una sección en su web en la que iban informando sobre sus resultados financieros e incluso muestran un termómetro de cuánto dinero del rescate llevan devuelto ya, algo que no he visto en ninguna otra entidad que haya pasado por ese proceso.

En esta época fue cuando Bankia decidió apostar del todo por su marca, abandonando las de las cajas fundadoras. La explicación de los directivos es que el nombre Bankia había conseguido un reconocimiento mayor que el de cualquiera de sus cajas precedentes. Reconocimiento malo, pero reconocimiento al fin y al cabo.

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Sigamos trabajando

En mayo de 2015 el lema vuelve a cambiar de mano de una nueva campaña de branding, dirigida a explicar que la nueva dirección estaba logrando los compromisos marcados en el plan. En esta ocasión, el lema de la entidad pasa a ser Sigamos trabajando, que es el que se mantiene actualmente.

 

Si en plena crisis de Bankia me hubieran preguntado por el futuro de la marca, la habría dado por muerta. Que cada región unifique la red de oficinas con la marca histórica de su caja y a aguantar el temporal hasta que se diseñe una marca nueva que haga olvidar la anterior.

Pero los gestores de Bankia han sabido dar un giro de 180º a la marca. Para ello es importante reconocer lo que se ha hecho mal (créditos indebidos, inversiones ruinosas, comportamientos poco éticos de sus directivos) y explicar cómo se va a impedir que vuelva a suceder. Implica, también, reconocer que se mintió a los clientes en la primera fase de la marca, cuando se prometía Confianza, Experiencia y Compromiso mientras se falseaban cuentas y se repartían tarjetas black; y en último ligar asumir, como su última campaña reconoce, que recuperar la confianza no va a ser fácil. Por el momento, y con sus errores, yo creo que van bien encaminados, y me daría lástima que una marca con tanto potencial fuese comprada por el Santander o BBVA, por ejemplo. ¿Tendrá un gran futuro por delante?

Si te ha gustado, aquí tienes otra historia sobre bancos que han tenido que pedir perdón públicamente.

C More, el otro Canal+ que desapareció

Ayer fue el último día de existencia de Canal+ como canal de televisión: hoy es sustituido por el nuevo canal de referencia de Movistar+, #0 (leído Cero). De esta forma se completa el abandono de la marca Canal+, iniciado cuando Telefónica se hizo con la plataforma y cambió este nombre por el de Movistar+, y muere (casi del todo) una marca que se lanzó en el mercado nacional en 1990 y que desde entonces ha representado a un canal en analógico, al buque insignia de una plataforma digital y a la plataforma en sí. Este proceso ya lo comentamos hace tiempo, repasando cómo había evolucionado la marca Canal+ hasta llegar a ser Movistar+, y en un post más antiguo en el que hablábamos de las marcas de la TV por satélite en España.

España no es el único país en el que ha operado el grupo Canal+ (propiedad de Vivendi) y su marca ha desaparecido. También sucedió en Italia (ahora, Sky Digital) o en Bélgica (BeTV). Pero quería contar una pequeña historia de un rebranding que tiene bastante en común con el español.

Canal+ logo 1995

De Canal+ a C More

En Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia, Canal+ ofrecía servicios de televisión de pago, hasta que en 2005 Vivendi vendió el negocio a nuevos dueños. ¿Y qué nombre escogieron estos nuevos dueños? C More, que en español vendría a ser C Más. Un guiño a su anterior identidad, quizás una manera de expresar que estaban cambiando pero que en el fondo seguían siendo los mismos. Incluso gráficamente seguía manteniendo algunos códigos visuales de Canal+, como las pastillas rectangulares de colores o las letras de palo seco. Más que un cambio radical de marca, parece más una evolución:

C More logo 2005-1

Durante algunos años mantuvieron también la marca Canal+ (con permiso de sus anteriores dueños), pero en 2012 definitivamente la suprimieron de los canales que aún la llevaban y de paso, C More adoptó una nueva identidad visual, más alejada de Canal+:

C More logo 2012-1

Movistar+ y #0

Como decía, este rebranding me recuerda bastante a lo que está haciendo Telefónica con Canal+. Primero se hacen con la plataforma, cambiándole el nombre por Movistar+, es decir, manteniendo el Plus que era lo más identificativo (y de paso, resucitando una antigua marca de los años 90). Después, elimina la propia marca Canal+ también del nombre del canal insignia de la plataforma, y sustituyéndolo por #0.

He de decir que ha sido un nombre muy polémico, pero a mí me gusta. Es original, corto, directo (me recuerda al nombre de Cuatro) y representa muy bien la esencia de lo que quieren ser: un generalista (de ahí el nombre con número) pero distinto a todos los demás. Y ellos han sabido aprovechar este nombre en sus lemas de lanzamiento: “2016 es el año cero”, “Buenafuente empieza de cero”…

Quizás me convence menos la representación visual, ya que en España la almohadilla (#) nunca se ha utilizado como sinónimo de “número” y me parece más bien una manera de subirse al carro de las marcas modernitas y los hashtags. Pero tengo la intuición de que lo van a hacer bien.

¿Será el siguiente paso, dentro de unos meses o años, eliminar también el + del nombre de la plataforma e integrarla del todo en su arquitectura de marcas, volviendo a ser Movistar TV? Quién sabe.

Si te ha gustado, no te pierdas el repaso que hicimos a las marcas de la TV por satélite en España: CanalSatélite, Vía Digital, Digital+…