Metro de Madrid: El problema de que reconstruyan tu logo en cada aplicación

Muchas veces los logos sencillos reciben críticas. “Eso lo hago yo en cinco minutos”, “tampoco te has matado haciéndolo”… son frases que se suelen escuchar, todo sea dicho, de boca de gente que nunca se ha enfrentado al reto de crear una identidad visual. Yo siempre digo que a un diseñador no se le paga por los minutos que tarda en dibujar el logo, sino por el proceso que le lleva a haber tomado esa decisión. Si descartásemos todos los logos que parecen fáciles de dibujar, no existirían algunos tan míticos como el de Apple o Nike.

Pero sí que hay un problema que presentan los logos sencillos, y es precisamente el de que cualquiera se cree capaz de dibujarlos. Y sí, es un peligro real sobre todo cuando eso les lleva a crear su propia versión del logo cada vez que lo necesitan porque parece más fácil que buscar el auténtico.

Un caso paradigmático de esto es Metro de Madrid. Su logo es uno de los más reconocidos. Su último rediseño fue a principios de los 80, cuando los colores del rombo se hicieron más suaves y su tipografía pasó a ser Helvetica.

A lo largo de estos años el logo se ha implantado en estaciones, trenes, material de regalo, soportes publicitarios… mil sitios diferentes. Y en muchos casos, por desidia del responsable o porque Metro no se lo facilitaba, se ha reconstruido el logo un poco a ojo. Y el problema de esto es que el resultado depende directamente del nivel de exigencia que se ponga cada uno: desde usar exactamente los mismos colores, proporciones y tipografías… a que sea simplemente parecido y ya basta.

Por eso, en un viaje cualquiera, nos podemos encontrar en los soportes diferentes reconstrucciones del logo, como por ejemplo:

logos

El logo a veces aparece en 3D, otras veces no. A veces el rombo es más ancho y otras veces más estrecho, o su tipografía es Helvetica, o Arial, o incluso Times, o una Arial retocada para que parezca Helvetica (ese saliente de la t…), o váyase usted a saber cuál. A veces el logo sobre fondo oscuro lleva un borde blanco, otras veces no. Ese es el problema: que cuando en vez de usar el logo original se reconstruye cada vez, el parecido depende del nivel de exigencia o de atención al detalle que se imponga cada uno.

Seguramente los viajeros, quitando a cuatro frikis como yo y quienes leéis esto, no se dan cuenta, pero es una muestra del caos de identidad corporativa que sufre la empresa del metro madrileño. Con lo fácil que sería disponer de un logo oficial y único, con sus proporciones bien establecidas, su código de colores en Pantone, y hacerlo llegar a todos los proveedores y trabajadores de la empresa. Incluso colgarlo en su web. Nunca he entendido el miedo a hacer públicos los manuales de identidad visual: ¿qué es lo peor que puede hacer alguien con él, aplicar bien tu marca?

construccion-adif

El problema es que me da la impresión de que este caos existe incluso internamente. Comparemos los logos que aparecen en el plano geográfico del metro, en el esquemático y en la memoria anual de la empresa: ¡ni siquiera la proporción del rombo es la misma!

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