Las bicis públicas y el naming

Desde hace unos años, nuestras ciudades tienen un nuevo medio de transporte por sus calles. Se trata de los sistemas de bicicleta pública, un servicio que permite a los ciudadanos asociarse y hacer uso durante periodos de tiempo de bicicletas que pueden coger y devolver en diferentes bases repartidas por la ciudad.

Esto no sería de por sí un tema interesante para Marca por hombro, pero me gustaría fijarme en su naming, y de cómo se han establecido en España una serie de normas no escritas para crear sus nombres.

El primer sistema de bici pública, aunque con bastantes diferencias con lo que hoy conocemos como tal, fueron las Bicicletas Blancas de Ámsterdam, llamadas en los años 60 así por sus impulsores, el grupo contracultural Provos. En 1974 un sistema de bicis públicas se puso en marcha en La Rochelle (Francia) con el nombre de Bicicletas Amarillas.

La bicicleta pública llegó a España en 2007, y la primera ciudad en adoptarlo fue Barcelona. Allí recibió el nombre de Bicing, en mi opinión un excelente ejercicio de naming que logra una palabra divertida, sonora, fácil de pronunciar, referente al atributo y que esconde un pequeño juego de palabras en su logo: las letras BCN en otro color, la abreviatura más famosa de la ciudad.

En España, juegos de palabras

En realidad el juego de palabras no debe estar tan escondido, porque desde entonces la gran mayoría de ciudades que han puesto en marcha un sistema de bici pública en nuestro país han elegido como nombre un cruce de las palabras «bici» y el nombre de la localidad. Algunos ejemplos:

Zaragoza: Bizi
Sevilla: Sevici
Donostia: dBizi
Alicante: Alabici
Madrid: BiciMAD (aunque en un primer proyecto era MyBici)
Aranjuez: Aranbike
Benidorm: Bicidorm
A Coruña: Bicicoruña
Segovia: Segovia de BICIo

Como vemos, por lo general se trata de juegos de palabras forzados, y algunos de ellos directamente dan vergüenza de pronunciar. También es curioso que, para muchos, Bicing se ha convertido en el genérico para denominar a los sistemas de bici pública sean de la ciudad que sean.

Naming rights de patrocinadores

En otros países, el nombre se ha adecuado a los intereses del patrocinador que ayudó a su puesta en marcha. Así, en Londres existe el Barclays Cycle Hire, mientras que en Nueva York disfrutan del CitiBike, patrocinado por Citibank.

En España existe algo a medias: el patrocinio de Vodafone del servicio barcelonés ha hecho que oficialmente se renombre a Vodafone Bicing… aunque no creo que nadie en realidad lo llame así.

¿Y cómo se llama en otros países?

Mientras que en España parecen triunfar los juegos de palabras y en otras grandes capitales los referentes al patrocinador, ¿qué tendencias hay en otras ciudades del mundo?

Por ejemplo, París denominó al suyo Vélib (mezcla de vélo y liberté), y Lyon se decantó por Vélo’v (al unir vélo con la palabra inglesa love). Montpellier ha elegido algo a la española: Vélomagg’ (Vélos Montpellier Agglomeration).

Otros que también juegan con el nombre de la localidad son las Dublinbikes, que además tienen un logo interesante; o Quito, que optó por llamarlas Bici-Q.

Sin embargo, otros países se dejan de artificios y van a lo práctico. En los Países Bajos, de forma mucho más racional, han denominado a su único sistema de bici pública (implantado a nivel nacional) OV-fiets, que significa… «transporte público en bicicleta». Por su parte, Estocolmo denominó a las suyas como «Stockholm City Bikes».

Como vemos, muchas opciones para denominar un sistema. ¿Cuál sería tu preferida?

9 respuestas a «Las bicis públicas y el naming»

  1. Oye Fernando. ayer en mi pueblo me encontré con que habian colocado brevemente un cartel del antiguo Pryca de Majadahonda. Me llamó la atención. Pero ayer lo pusieron y hoy lo han quitado

  2. ¡Os falta Valencia! Que aunque en España pintemos e importemos menos que nada, seguimos siendo la tercera ciudad… xD

    Aquí se llama Valenbisi. Un nombre bastante terrorífico, aunque tenía algo de sentido en sus inicios, cuando el eslógan era «En Valencia, di sí a la bici». Además en valenciano «bicicleta» se pronuncia /bisicleta/ así que queda garrulo, pero tiene sentido.

    Yo, junto con varios amigos intentamos en la universidad hacer que el mote «Riticleta» triunfase, para mayor gloria de nuestra insigne e intemporal alcaldesa, Doña Rita Barberá, pero no hubo manera.

  3. Yo conocía Alabici que es el que tenemos aquí en Alacant, el pionero Bicing de Barcelona y Valenbisi de Valencia. De esos tres me gusta más Bicing, porque los otros dos como dices, dan un poquito de vergüenza pronunciarlos.

    Pero ahora he visto las demás y… el de Segovia me ha hecho reir por lo forzado que es que parece de broma.

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