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Análisis Evolución de logos

Las antiguas cajas catalanas cambian radicalmente sus marcas

Para los no aficionados a la economía y el sector bancario, lo sucedido con las cajas de ahorros puede resultar algo complicado de entender. Voy a simplificar mucho: Básicamente, antes de la crisis, una caja de ahorros era algo así como una institución bancaria cuyos beneficios se utilizaban para obras sociales, en vez de repartirse a accionistas como hacen los bancos. Las cajas de ahorros eran un ente semipúblico, sin dueño aparente. Y por aquel entonces se usaba una única marca, en ocasiones con pequeñas variaciones entre el negocio bancario y la obra social.

Con la crisis y los cambios en la regulación del sector, las cajas de ahorros convirtieron su negocio bancario en bancos, de los cuales la caja era el accionista. De este modo, el funcionamiento seguía siendo muy similar: los beneficios del banco se transmitían a su accionista: la caja de ahorros (o cajas, en caso de que se fusionaran), que los emplea en sus labores sociales. La complicación entra cuando esa caja quiebra y necesita ayudas públicas. Algunas cajas han necesitado tantísimas ayudas que el Estado ha pasado a ser el único accionista de sus bancos. Por lo tanto, se han separado en dos: un banco propiedad del Estado y una caja, ahora convertida en fundación, que no tienen relación entre sí. Es el caso por ejemplo de Caja Madrid y Bankia, por ejemplo.

¿Y qué ha sido de estas antiguas cajas convertidas en fundaciones? Pues ahí siguen, con mucha menos presencia pública y en muchos casos sin una fuente de ingresos tan grande como la que solían tener con su negocio bancario. Ahora dependen de sus instalaciones (museos, centros culturales…) y de subvenciones. Y si hablamos de sus marcas, en la mayoría de casos han mantenido las que usaban cuando eran cajas de ahorros. Por eso hay gente que se sorprende cuando ve una exposición organizada por Caja Segovia hoy en día, o una campaña de publicidad que firma Caja Madrid. ¿No habían desaparecido estos nombres? Solo en la parte bancaria, las fundaciones siguen con ellos.

Pero en Cataluña las cosas son diferentes. Allí la mayoría de antiguas cajas han decidido aprovechar su reconversión en fundaciones independientes del mundo bancario para cambiar de nombre y logo, estrenando una marca que les permita iniciar una nueva etapa sin asociarse a los desmanes del pasado, y de paso evitar que la gente siga preguntándoles por sus cuentas corrientes. Repasemos algunas.

Unnim

caixasUnnim era la fusión de las cajas de ahorros de Manlleu, Sabadell y Terrassa. Cuando se dividió en dos, la obra social se convirtió en UnnimCaixa, pero pronto cambió su nombre al actual: Fundació Antigues Caixes Catalanes, que a su vez cuenta con tres fundaciones territoriales. Como dato friki, podemos ver que la tipografía de todas ellas es la misma que la del logo de Unnim, y que en los logos de las fundaciones territoriales se mantienen los símbolos de las antiguas cajas de ahorros.

Caixa Laietana

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Integrada en Bankia, la obra social de Caixa Laietana aguantó un tiempo con este nombre, hasta que sus acciones en BFA (el holding dueño de Bankia) se diluyeron y se convirtió en una fundación especial. Ahora se la conoce como la Fundació Iluro, sin un color, tipografía o nombre que recuerde lo que fue. Iluro es el nombre romano de la ciudad de Mataró, lugar de origen de esta caja.

CatalunyaCaixa

pedrera
La fusión de Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa creó esta nueva entidad. Con la nacionalización, se convirtió en Fundació CatalunyaCaixa, para después adoptar su nombre actual: Fundació Catalunya-La Pedrera, tomando su nombre del edificio más famoso de su propiedad y donde se encuentra su sede.

Caixa Penedès

pinnae
La de la caja del Penedès es una historia rocambolesca: primero se integró en el grupo BMN, que fue nacionalizado. Ahí se separaron los caminos de su negocio bancario y su obra social. El negocio bancario de Cataluña y Aragón fue vendido al Sabadell, que acabó con esta marca e implantó la suya, mientras que en el resto de España sus sucursales pasaban a ser simplemente BMN al haber perdido el grupo los derechos sobre la marca Caixa Penedès. Por su parte, la obra social se ha convertido en una fundación, que como ya sospecharás, al ser catalana ha optado por cambiar de nombre: ahora es la Fundació Pinnae… que mantiene el color verde.

Fotografía: Casa Milá, conocida como La Pedrera, sede de la Fundació Catalunya-La Pedrera.

Por Fernando de Córdoba

Madrileño de 1987. Trabajo en una agencia de social media, gestionando la comunicación online de algunas grandes marcas. También escribo sobre movilidad sostenible en ecomovilidad.net y me gusta el diseño, la fotografía, el branding, el periodismo y la televisión.

5 respuestas a «Las antiguas cajas catalanas cambian radicalmente sus marcas»

Tenía la sensación de que ya te habías saltado otra actualización y que era la segunda, pero ya he visto que no. Si sale mañana será excelente.

En Galicia pasó algo similar, la fundación que se creó con la fusión de las antiguas cajas, Fundación Novacaixagalicia, y tras la nacionalización del banco, se cambió el nombre a Fundación Galicia Obra Social. Desde el inicio del verano, tras el cambio de nombre del banco con el que estuvo vinculado (Novagalicia Banco pasó a llamarse ABanca) la fundación usa como marca comercial Afundación.

Aquí puedes ver su web, que sigue un estilo a medio camino entre la del banco y el de la antigua Novacaixagalicia: http://www.afundacion.org/es/

Saludos

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