¿’Sensodine’ o ‘Sensodain’? Un americano y un español pronunciando marcas

En los últimos meses he estado conviviendo bastante con un amigo estadounidense. Recuerdo un día en el que me vio lavarme los dientes y me dijo “Ah, usas Sensodain“. Yo me eché a reír y le dije que en España pronunciamos “Sensodine”, con todas sus sílabas. Como si fuese una palabra española. Me miró como se mira a un marciano, y hasta que no le puse un anuncio de tele de esa marca no se lo creyó.

De ahí vino la idea de hacer este vídeo: cogemos una serie de marcas y ambos las pronunciamos como lo haríamos en nuestra vida cotidiana. Creo que es un experimento divertido. Y si te ha gustado, ya tenemos en preparación alguno más del estilo 🙂

Google por fin tiene símbolo

Hace unas horas Google ha estrenado nuevo logo, y ya prácticamente todo el mundo ha debido dar ya su opinión. En Marca por hombro no solemos tratar rebrandings de actualidad porque nos enfocamos más en curiosidades e historias de marcas, pero en este caso hay un detalle que me parece interesante comentar: con este nuevo diseño, Google por fin tiene un icono decente que utilizar en determinados entornos. Una versión compacta.

Para alguien no demasiado observador poco ha cambiado, en realidad. El nuevo logo de Google mantiene los colores del anterior, aunque el rojo, verde y amarillo han cambiado su tono para que no se peguen al aparecer juntos. La tipografía es nueva, eso sí, supongo que por influencia de su nueva matriz Alphabet. Pero lo más importante está fuera de la wordmark.

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Se incorporan dos nuevos elementos de marca. Por un lado, los puntos de colores, que se utilizarán como recurso gráfico para mostrar las interacciones que hacemos con los productos de Google (escuchar, reproducir, hablar, procesar…). Por otro lado, la nueva G, que está diseñada por primera vez en la historia de Google a propósito para ser un símbolo que funcione solo, una versión compacta del logo.

Y es que el logo de Google se habrá convertido en un sinónimo de internet, pero no era precisamente muy flexible. En una tipografía muy fina que le impedía funcionar bien a pequeño tamaño, con una sombra horrible que fue puliéndose, y totalmente horizontal, lo que en determinadas aplicaciones (como los avatares de redes sociales) hacía que hubiese que recurrir a inventos.

A lo largo de los años, Google ha utilizado diferentes soluciones gráficas para su versión compacta, pero la verdad es que ninguna terminaba de encajar bien. Desde la G mayúscula, que no poseía la fuerza suficiente, a una variopinta colección de intentos de encajar el espíritu de la marca: ¿con colores? ¿en azul?

Googlelogo

La verdad es que nunca terminé de entender que se eligiese como símbolo una G minúscula, precisamente la única letra del logo que está en mayúsculas. En mi opinión, esto facilitaba la relación con la marca completa.

Google necesitaba diseñar un nuevo logo (y no solo hacer pequeños retoques al anterior) para un contexto que es muy diferente al de 1999, cuando estrenaron el anterior. Parecía mentira que una empresa digital como Google no tuviese una versión compacta de la marca, moviéndose en unos entornos en los que tiene que estar presente de manera reconocible incluso en espacios muy pequeños: avatares de redes sociales, iconos de apps móvil, símbolos dentro de interfaces… confío en que la nueva G hará este papel perfectamente.

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Crear un símbolo a partir de un logotipo no consiste necesariamente en extraer quirúrgicamente una parte y usarla aislada, sino de crear un elemento icónico que nos remita a ella. No es un trozo del logo, es una versión compacta que se expresa perfectamente por sí misma, y la G de colores es un buen ejemplo de ello.

Por cierto, y como no me sale un artículo si no enseño alguna curiosidad, a través de Diego llego a este post del equipo de diseño de Google en el que cuentan el proceso de diseño y nos muestran en una foto algunas posibilidades descartadas. ¡Y seguían insistiendo con la g minúscula en azul!

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Las estrategias de naming de Apple y Google/Android

Encontrar un naming sencillo es una tarea mucho más difícil de lo que parece. Hay que elegir la palabra perfecta, que sea sencilla de recordar, explique bien el concepto y no se preste a confusión. Y además, si has conseguido todo ello, a todo el mundo le parecerá el nombre más evidente… y creerán que tu trabajo era sencillo. Esta reflexión viene a cuento de las estrategias de naming de dos empresas furiosamente enfrentadas: Apple y Google. Me voy a centrar en el aspecto que más me ha llamado la atención, sus dispositivos y sistemas operativos móviles.

Apple presume de ser sencilla. Ha marcado época con un naming descriptivo y memorable. ¿Qué hubiera sido de tantos responsables de marketing sin imaginación si no hubieran llamado así al iMac, inaugurando la era de las iCosas?. Google también es sencilla, aunque suele dar más vueltas. Aunque en los últimos tiempos ha mejorado muchísimo su interfaz de usuario y usabilidad, aún tiene puntos en los que parece una empresa en la que quienes diseñan son los ingenieros… y lo hacen para otros ingenieros. Y con su Android, una empresa que compraron en 2005, me da la misma impresión.

Sistemas operativos

Apple ha llamado al suyo iOS, aunque anteriormente se denominaba iPhone OS. Las versiones se distinguen por un número, de modo que ahora estamos en iOS 7 y hasta hace poco el predominante era iOS 6.

Por su parte, Android es el nombre del sistema operativo de Google. Sus versiones también se numeran, aunque tienen más protagonismo versiones “intermedias” (por ejemplo, 2.3, 4.1 o 4.2) y cada una tiene un apodo en forma de dulce ordenado alfabéticamente: Donut, Honeycomb, Ice Cream Sandwich… en mi opinión, esto complica la estructura del naming. Como dato llamativo: la última versión, a la que correspondería la K, se llamará Android Kit-Kat en vez de Key Lime Pie como estaba rumoreado. Google dice que Nestlé no les ha pagado por difundir su marca… bueno. No me lo creo.

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Dispositivos: móviles y tablets

En Apple encontramos dos grandes grupos: iPhone y iPad, smartphones y tabletas. El naming del iPhone es bastante sencillo, al menos hasta ahora: cada uno tiene un número que representa su generación (iPhone 4) y cada año aparece una versión con el mismo diseño pero prestaciones mejoradas con el sufijo s (iPhone 4s). Últimamente se ha lanzado, a la vez que la versión s, la versión c, algo más económica. Por eso ahora hay iPhone 5s y iPhone 5c. En todo caso, es fácil ver al menos cómo avanzan las generaciones.

El iPad ha sufrido algunos cambios en su jerarquía de naming: antes estaba el iPad (normal) y el iPad Mini (pequeño). Ahora está el iPad Air (grande y fino), el iPad 2 (que aunque su nombre indique lo contrario, es una generación anterior) y los iPad Mini: el normal y el Retina. Algo más complicado de lo que me gustaría. Supongo que Apple va hacia un modelo en el que los iPad sean como sus portátiles MacBook, que no tengan número de versión sino que se vayan actualizando.

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Google por su parte ha creado sus propios móviles y tablets bajo el nombre Nexus. Resulta un poco confuso, porque a veces recurren a nombres para separar las versiones y otras veces a números, que pueden ser el tamaño en pulgadas de la pantalla o la generación. Así, ha existido el Nexus One, Nexus S, Galaxy Nexus, Nexus 4 y Nexus 5. Con este último parece que se pone un poco de orden en la arquitectura de marca… pero la cosa se complica, porque también existen Nexus 7 y Nexus 10, que a pesar de lo que sugiere el nombre no son móviles más avanzados que el Nexus 4 sino tablets de 7 y de 10 pulgadas respectivamente. De hecho, cuando han renovado su tablet pequeño lo han vuelto a llamar Nexus 7, como un nombre fijo. ¿Se quedará también el móvil con el nombre de Nexus 5 aunque se lancen nuevos modelos o avanzará al 6? ¿se saltará el 7? ¿y el 11?

Aplicaciones y características

En las aplicaciones del sistema operativo es donde he encontrado dos ejemplos de cómo hacer y no hacer las cosas. En primer lugar, la funcionalidad con la que un smartphone puede crear una red wifi para que un tablet o portátil se conecte a ella aprovechando la tarifa de datos. En Android esto se denomina Zona Wifi Portátil o Modem Wifi. En iPhone se llama simplemente Compartir internet, un nombre mucho más sencillo que hace referencia al beneficio que te proporciona (poder compartir la conexión) más que a la tecnología que lo hace posible. Otro ejemplo es la aplicación que localiza tu smartphone si lo has perdido. De nuevo, Android recurre a un nombre técnico: Android Device Manager, mientras que Apple recurre a uno mucho más directo y memorable: Buscar mi iPhone.

Pero no solo se trata del naming del software. Las propias características del móvil también reciben diferentes estrategias para nombrarlas. Por ejemplo, cuando Apple desarrolló una pantalla de alta resolución para su iPhone, llamó a esta tecnología Pantalla Retina, porque el ojo no podía distinguir unos píxeles tan pequeños. Por su parte, Google incluyó una pantalla de alta resolución a su Nexus 4, pero bajo el nombre de G2 Touch Hybrid.

Un naming sencillo

Habrá tantas opiniones como consumidores, pero personalmente creo que Apple controla mucho más el naming de sus productos. Son capaces de crear nombres sencillos, que se enfocan más en lo que la tecnología te puede aportar que en las cuestiones técnicas y que dejan ver una jerarquía de marca previsible. En muchas cuestiones (incluida la interfaz, aunque está mejorando) Android me parece un producto diseñado por ingenieros, con mucho alarde técnico pero con grandes fallos de usabilidad. Hacer las cosas simples es más complicado de lo que parece cuando ya están hechas.

Nombres de marcas que no fueron

En muchas ocasiones, los nombres por los que conocemos a una empresa o producto no son los oficiales de la sociedad que los fabrica. Esto es así en grandes corporaciones con cientos de marcas (como Procter and Gamble o Unilever) pero también en otras más pequeñas, que decidieron no utilizar su nombre por encontrar otro más comercial.

Y también se da el caso de que un proyecto tenga una marca en su periodo de prelanzamiento y que antes de llegar al mercado decida cambiarse. Hoy vamos a repasar algunos nombres que no han formado parte de nuestra vida cotidiana… porque sus empresas decidieron utilizar otras marcas para enmascararlos.

Onda Digital (Quiero TV)

Una plataforma de televisión de pago surgida a principios de la década de los 2000 y participada por Retevisión. ¿No te suena Onda Digital? Probablemente sea porque finalmente la marca con la que se lanzó al mercado fue Quiero Televisión, personalmente, una de mis favoritas.

Tibigardens (Port Aventura)

Con este nombre un poco casposo y con una cierta relación con el Tibidabo quería conocerse uno de los principales proyectos catalanes de los 90… ¿adivinas cuál? Hoy lo visitan miles de personas al año, pero bajo la marca PortAventura.

Cableuropa (ONO)

El tortuoso despliegue del cable en nuestro país tuvo como protagonista, entre otros, a Cableuropa, una de las compañías más importantes en este sector. La diferencia es que ahora lo conocemos con la marca que adoptaron en 1999: ONO, ahora integrada en Vodafone.

Lince Telecomunicaciones (Uni2)

Lince fue el tercer operador de telefonía fija en España, que rompió el duopolio de Retevisión y Telefónica. Pero no se lanzó con este nombre tan felino e ibérico, sino que lo hizo como Uni2.

Xfera, Lentejas u Orugo (Yoigo)

Otra de telecomunicaciones. Todo estaba listo para lanzar un operador de móvil con el nombre de Xfera, pero se fue retrasando y un cambio en el accionariado hizo que hoy lo conozcamos con el sorprendente nombre de Yoigo, nada que ver con el futurista Xfera.

Y cuando se decidió usar una marca diferente, Yoigo no era la única opción. Aquí podemos ver otras que barajó Saffron, la consultora de branding que creó la marca:

¿De qué compañía es tu móvil? De Lentejas. Esto parece un gag, pero podría haber sido realidad: y es que Lentejas es uno de los nombres que se barajaron para sustituir a Xfera, aunque al final ganó Yoigo.

Retevisión Móvil (Amena)

Aunque hoy se llevan mucho las marcas únicas, Retevisión decidió que su operador de telefonía móvil no se llamaría como ellos sino Amena, un nombre muy rompedor para la época. Años después, el mismo grupo unificó todos sus servicios de telefonía, internet y televisión bajo la marca única Auna. ¿Se les pasaría por la cabeza aunar Amena también?

TAV (AVE)

 

El AVE podría haber tenido otro nombre de tres letras: TAV. Tras la puesta en marcha del proyecto para empezar a construir líneas de alta velocidad en España, la primera marca que se utilizó para denominar a este servicio fue TAV (Tren de Alta Velocidad), para el que incluso se diseñó el logo que vemos arriba y se probó en esquemas sobre trenes. Sin embargo, en 1990 la consultora Número Uno Comunicación desarrolló el nombre de AVE con el que conocemos hoy al servicio, siglas de Alta Velocidad Española y Ancho de Vía Europeo.

Klan TVE (Clan)

¿Un canal con lunnis punkis y anarkas? Quizás a TVE le debió parecer moderno cuando barajó el nombre de Klan para su canal infantil y juvenil… pero la vieja corporación finalmente decidió optar por Clan.

Fuentes: El País | Google | OEPM

BONUS: ¿Te has quedado con ganas de más? En este otro artículo puedes encontrar marcas que tuvieron que cambiar de nombre para triunfar, como las pilas Mallory que conquistaron el mercado cuando cambiaron su nombre por Duracell. 

Fe de errores: En una primera versión de este artículo decíamos que Renfe había valorado otros nombres para el AVE como Bola de fuego o Poema Visual (confundido por lo que afirma El País en la noticia enlazada como fuente). En realidad estos no eran nombres descartados para el servicio, sino diseños descartados para el propio tren que puedes ver en este artículo.