La Comunidad de Madrid vuelve a cambiar de logo (y abandona La Suma de Todos)

Hay una norma no escrita en la Comunidad de Madrid por la cual cada cambio de presidente autonómico trae un cambio, mayor o menor, en el logo del Gobierno regional. Como ya comentamos otro 2 de mayo, la imagen de la región para su etapa autonómica fue diseñada por Cruz Novillo a partir de una investigación en la que se determinó, por ejemplo, que el color del estandarte castellano era rojo carmesí y no morado como se pensaba hasta entonces.

A lo largo de los años las diferentes administraciones se han basado en algún elemento de la identidad regional (al principio el escudo, después en la bandera) para crear el logo de su gobierno. En 2004 llegaba un horrible añadido a la imagen: el símbolo y lema “La Suma de Todos” que nadie tenía muy claro a qué se debía y que no hacía mucho más que quitarle protagonismo al nombre de la región, que quedaba relegado a un pequeño espacio debajo.

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Por suerte una vez más se ha cumplido la tradición, y el cambio de presidenta ha eliminado La Suma de Todos. Además, el nuevo gobierno ha estrenado una nueva versión de la imagen de los 90, más compacta, aunque aún no parecen estar muy decididos por cuál de las dos quedarse:

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Sinceramente, espero que apuesten por el primero. En el segundo el símbolo es más visible, sí, pero esas letras a distinto tamaño para que encajen no me terminan de… encajar.

Madrid ya tuvo un logo compacto

Es cierto que el logo de la Comunidad de Madrid de 1996 necesitaba una versión más compacta, ya que es demasiado horizontal y en algunas aplicaciones quedaba muy mal. Pero también es verdad que en el propio manual en el que se definió ya se creaba un logo compacto, en el que se renunciaba a la palabra “Comunidad”. El caso es que el logo compacto de la Comunidad era este:

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No fue un gran conocido porque nunca se usó como versión principal del logo del gobierno, pero sí que apareció en algunas aplicaciones como el 112 o el Servicio Regional de Salud. Se ve que a Alberto Ruiz-Gallardón le gustaba el nombre de Madrid a secas, porque cuando llegó al Ayuntamiento como alcalde también eliminó el “Ayuntamiento de” del logo.

Si te ha interesado este artículo, aquí tienes otro regional: las marcas de la sanidad pública en cada comunidad autónoma.

El niño sonriente de Matutano y Risi: ¿quién copió a quién?

Reconozco que, a pesar de ser un friki del branding, tengo mis despistes. Hace unos años, cuando Matutano recuperó su logo con el niño de gran sonrisa, me di cuenta de que me había pasado toda la infancia confundiendo Risi y Matutano. Y desde entonces me intrigó muchísimo averiguar si todo se trataba de una casualidad y qué marca se había copiado de cuál.

En Marca por hombro ya hemos hablado alguna vez de marcas sospechosamente parecidas: Llaollao y Smoöy, los conejos rosas de Duracell y Energizer… Así que decidí empezar a investigar quién se había copiado de quién.

Un poco de historia de Matutano y Risi

Matutano se funda en los años 50, y en 1965 empieza a expandirse por España. Según Wikipedia, es en 1975 (ya perteneciente al grupo Pepsico) cuando adopta su famosísimo logo con el niño sonriente, que desaparecerá en 1997, recuperándose en una versión estilizada por Morillas en 2009.

Por lo tanto, tenemos una primera fecha: 1975 como primera aparición de un niño sonriente que representa a una empresa de aperitivos de maíz fritos. ¿Y Risi?

Según una nota de prensa, Risi es algo más joven que Matutano: se fundó en 1970, pero no hay noticias de cuándo adoptaron a su niño risitas.

De modo que me voy a la hemeroteca para tratar de buscar algún anuncio o noticia en el que aparezca el logo de Risi o Matutano en los 70, para tratar de averiguar cuál fue el primero.

Encontramos una página de 1981 en la que ya aparece el logo de Matutano que todos conocemos:

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Muy bien, se confirma lo que ya sabíamos, que para principios de los 80 Matutano ya usaba la sonrisa. Pero necesitamos algo más antiguo, y esta vez de Risi. En un periódico de julio de 1972 encontramos fotos de una convención de Risi (“Alimentos Ligeros SA”). En una de ellas, si nos fijamos bien, se ve el logo con la sonrisa:

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Parece que ya tenemos un ganador: si Matutano estrenó su logo en 1975 y Risi ya usaba la sonrisa tres años antes… está claro que es este último el primero que tuvo la idea de usar un niño sonriente como imagen (lo cual casa bastante con su nombre, claro). Pero, solo por si acaso, investiguemos más: puede que antes de 1972 Matutano utilizase otro logo, pero que también fuese un niño sonriente.

En 1969 encontramos un anuncio de prensa en La Vanguardia de Matutano… y ni rastro del niño sonriente:

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Y para confirmarlo, un anuncio de ofertas, también de 1969, nos muestra que por aquel entonces su logo era solo la wordmark:

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Por lo tanto, parece que (si no llegan nuevas pruebas o testigos sorpresa) podemos dar por solucionado el enigma: fue Risi la primera que empezó a usar como logo un niño sonriente. Y además, el suyo tiene pelazo.

A lo que no sé responder es al motivo de la copia, especialmente cuando Matutano parece que era por aquel entonces una empresa bastante más importante que la recién nacida Risi. Ojalá alguien nos pueda dar algo de luz en este tema.

ACTUALIZACIÓN: Al más puro estilo de las películas de Antena 3 al mediodía, tenemos un testimonio sorpresa que puede dar un giro a la investigación. Sí, es posible que en España Matutano no tuviese niño sonriente hasta 1975, pero parece ser que Pepsico, la compañía que se hizo con la empresa, llevaba años usándolo, según nos cuenta este amigo del blog:

Por lo tanto, el caso vuelve a dar un giro y parece que fue Matutano (o más bien, su empresa matriz) el primero en usar un niño bocabuzón. ¿Habrá nuevas pistas?

Si te ha gustado este caso de marcas clónicas, sigue leyendo sobre otras que parecen gemelas: Llaollao y Smoöy.

La evolución de la marca de Bankia

Siento decepcionar: no, Bankia no cambia de logo. No que yo sepa. Pero una marca es muchísimo más que un logo: es un universo de significado, unos valores y atributos, una línea visual… y sí, un logo también. Y Bankia, salvo de logo, ha cambiado todo en su marca.

La historia de este banco es por todos conocida: una serie de cajas de ahorros en una situación económica bastante precaria se unieron en un banco que parecía grande y sano… y que en realidad tenía las cuentas más maquilladas que una adolescente al salir de fiesta.

Cuando pocos dábamos un duro por la marca, Bankia supo reinventarse y seguir adelante. Y lo cierto es que lo lograron.

Banco Financiero y de Ahorros

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Antes de lanzar la marca Bankia, las siete cajas de ahorros fundadoras se unieron en un SIP, conocido como fusión fría, llamada Banco Financiero y de Ahorros. Su marca está diseñada para ser puramente corporativa: la wordmark en Helvetica y siete iconos con los colores de las cajas fundadoras (por orden: Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Cajarioja).

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El primer banco de la nueva banca

En marzo de 2011, BFA presentó el nombre con el cual operaría en el mercado directamente: Bankia. La marca, diseñada por Interbrand en un tiempo récord, presentaba un nombre sonoro, corto y de fantasía (lejos de los geográficos y descriptivos del sector: Santander, BBVA, Banco Central…), y una identidad visual que combinaba el verde vibrante de Caja Madrid (la que llevaba la voz cantante en la fusión) con un elegante pero aburrido marrón.

Quizás demasiado marrón, para mi gusto. Las fotografías, según su manual visual, tenían que virarse a unos tonos marrones y apagados. Mostrar amaneceres o atardeceres. Todo muy triste. Su lema sí me gustaba más. Nacieron con el tagline El primer banco de la nueva banca (con copys en los anuncios como “Lo que siempre te gustó de tu caja, lo que siempre le pediste a un banco”).

Todo un futuro juntos

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Tras la infame campaña de captación de accionistas (para matar al que se le ocurriera el lema “Hazte bankero” en plena crisis de reputación de la banca), en febrero de 2012 estrenó su segundo lema: Todo un futuro juntos, acompañado de una campaña de branding en el que expresaban algunos de sus valores: Compromiso, Experiencia, Confianza… en la que explicaban “Hemos abierto una cuenta al futuro”.

Y llegó el desastre. En la primavera de 2012 el banco reconocía que sus cuentas no eran reales, presentaba unas desastrosas y obligaba al Estado a rescatarle con más de 20.000 millones de euros.

Durante meses, Bankia paralizó su comunicación, y los monopostes en las carreteras con el lema Todo un futuro juntos parecían hacer referencia a las décadas que los españoles tardaríamos en recuperar nuestro dinero; y los carteles en oficinas haciendo referencia a la Confianza o Compromiso, una broma de mal gusto.

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Empecemos por los principios

Finalmente, en diciembre de 2012, y ya con una nueva dirección y un nuevo plan estratégico, Bankia estrenaba su nuevo posicionamiento: Empecemos por los principios. El banco entonaba el mea culpa y pedía disculpas por el comportamiento de su dirección anterior.

Aunque el logo siguió siendo el mismo, la comunicación cambió. Dejó de ser tan vacía y empezó a jugar con metáforas (como el país hecho de engranajes para expresar su intención de “dar cuerda”), conceptos más cotidianos e incluso divertidos, como cuando recurrieron a personajes infantiles de los años 80 para anunciar planes de pensiones. Visualmente también se abandonó el tono sepia-marronáceo de la fotografía para adoptar uno más vivo. Incluso diría que el logo pasó de aplicarse preferentemente en lima sobre marrón a ser en marrón sobre fondo lima.

Como parte de su ejercicio de transparencia, la entidad abrió un blog y una sección en su web en la que iban informando sobre sus resultados financieros e incluso muestran un termómetro de cuánto dinero del rescate llevan devuelto ya, algo que no he visto en ninguna otra entidad que haya pasado por ese proceso.

En esta época fue cuando Bankia decidió apostar del todo por su marca, abandonando las de las cajas fundadoras. La explicación de los directivos es que el nombre Bankia había conseguido un reconocimiento mayor que el de cualquiera de sus cajas precedentes. Reconocimiento malo, pero reconocimiento al fin y al cabo.

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Sigamos trabajando

En mayo de 2015 el lema vuelve a cambiar de mano de una nueva campaña de branding, dirigida a explicar que la nueva dirección estaba logrando los compromisos marcados en el plan. En esta ocasión, el lema de la entidad pasa a ser Sigamos trabajando, que es el que se mantiene actualmente.

 

Si en plena crisis de Bankia me hubieran preguntado por el futuro de la marca, la habría dado por muerta. Que cada región unifique la red de oficinas con la marca histórica de su caja y a aguantar el temporal hasta que se diseñe una marca nueva que haga olvidar la anterior.

Pero los gestores de Bankia han sabido dar un giro de 180º a la marca. Para ello es importante reconocer lo que se ha hecho mal (créditos indebidos, inversiones ruinosas, comportamientos poco éticos de sus directivos) y explicar cómo se va a impedir que vuelva a suceder. Implica, también, reconocer que se mintió a los clientes en la primera fase de la marca, cuando se prometía Confianza, Experiencia y Compromiso mientras se falseaban cuentas y se repartían tarjetas black; y en último ligar asumir, como su última campaña reconoce, que recuperar la confianza no va a ser fácil. Por el momento, y con sus errores, yo creo que van bien encaminados, y me daría lástima que una marca con tanto potencial fuese comprada por el Santander o BBVA, por ejemplo. ¿Tendrá un gran futuro por delante?

Si te ha gustado, aquí tienes otra historia sobre bancos que han tenido que pedir perdón públicamente.

Guía práctica para hacer un rebranding bancario

BMN, Bankia, Caja3… la crisis ha sido dura para las cajas de ahorros, que han desaparecido al tenerse que convertir en bancos y fusionarse entre sí. Desde el punto de vista de branding, están siendo unos años muy intensos en los que estamos viendo nacer y morir muchas marcas en el sector bancario.

Uno de los procesos que más estamos viendo es el de los nuevos grupos bancarios y el proceso que siguen para implantar su nueva marca. Es un tema bastante delicado, porque el sitio donde la gente tiene depositados sus ahorros no puede cambiar de nombre de un día para otro (y si se hace mal, corre el peligro de que los clientes se escapen).

Además, en muchas localidades, los clientes tienen una vinculación emocional con su caja de toda la vida, y si sienten que se les quita o se la llevan a otro sitio, se pueden enfadar.

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Así se crea una marca bancaria nueva

Vamos a ver los principales pasos que dan las cajas de ahorros fusionadas al lanzar su marca de negocio. Es importante tener en cuenta que muchas veces, la fusión en primer lugar se realiza con una marca provisional, no destinada a que llegue a verse en sucursales, sobre todo cuando se trataba de una “fusión fría”. Así, por ejemplo, Banco CEISS era la de Caja España-Duero, antes de Bankia fue BFA (y aún sigue siendo su matriz) o Effibank, el primer nombre de Liberbank. Estos grupos buscaron nombres comerciales más agradables cuando se plantearon llevarlo a la vida real.

1. La nueva marca llega a la cartelería

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Una vez presentada la marca que va a utilizarse definitivamente, empieza a utilizarse en las sucursales. Pero claro, de un día para otro no se pueden cambiar los rótulos, así que lo primero que vemos es la nueva cartelería, donde ya se muestra la nueva marca. Quizás, si quieren darle mucha importancia, también aparecerá en vinilos adhesivos en los escaparates o las puertas de la oficina, para que la gente se vaya haciendo a la idea.

2. Se integran los sistemas

Paralelamente, mientras se unifican los sistemas informáticos, las webs de las entidades suelen pasar a ser la de la nueva marca. Los clientes reciben la típica carta diciéndoles que se avecina un futuro lleno de cosas buenas, estabilidad, buenas cosechas y felicidad para todos, y que para celebrarlo desde ya pueden sacar dinero gratis del resto de cajeros del grupo.

3A. En zonas neutrales, la nueva marca en solitario

Tiempo después, la marca ya se ha empezado a hacer conocida. En las zonas “neutrales”, es decir, aquellas que no sean las de origen o gran implantación de alguna caja, las oficinas pasan a utilizar solo la nueva marca.

3B. En territorios históricos, la marca tradicional convive con la nueva

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En las zonas tradicionales de cada caja, lo normal es que se unifiquen marcas, adoptando todas las sucursales la marca de la local, para simplificar. En estas zonas, también puede darse un paso más, en la que las oficinas utilicen la identidad visual de la nueva marca en combinación con la tradicional. Es una manera de dejarle claro a la gente que “son lo mismo” (y que ya pueden ir acostumbrándose a la nueva).

4. Se unifica del todo

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Finalmente, llega un momento en el que, si no les ha comprado ningún otro grupo bancario, el presidente de la entidad sale y se felicita por lo bien que ha ido la fusión, habla del gran reconocimiento que ha tenido su nueva marca, y anuncia un paso más: acabar con las marcas de las cajas fundadoras al 100%, explicando la necesidad de mantener una única marca fuerte y una presencia coherente en todo el país. Y entonces se reforman todas las sucursales que aún no la tenían para implantar definitivamente la nueva marca.

Por supuesto, no todos los procesos son iguales: algunos se saltan pasos, o se quedan estancados en otros, le cogen gustillo a los rebrandings, o las compran antes de que puedan avanzar más: Banca Cívica no llegó a dar el último.

También hay casos distintos, sobre todo aquellos en los que una entidad con una marca ya consolidada compra otra: es el caso de CaixaBank y Banca Cívica, IberCaja y Caja3 o BBVA y Unnim. Aquí todo puede ir más rápido (primero, porque quieren implantar su nueva marca y cultura corporativa y segundo, porque si han podido comprarla es porque son un banco más sólido, y la gente no suele tener tanto problema en cambiar su caja por una más sólida).

Si te gustan los temas de marcas de bancos, aquí hay otro rebranding de principios de los 90: Cuando Bancotrans y Banco de Madrid pasaron a ser Deustche Bank

Las otras tres marcas de Podemos: En Comú Podem, És el Moment y En Marea

Las elecciones del 20D fueron las primeras generales para Podemos, un partido surgido hace apenas un año y del que ya hemos hablado en alguna ocasión por aquí porque su imagen corporativa, aunque horrible al principio, ha acabado siendo de las más interesantes de los grandes partidos.

Esta cita electoral también ha sido bastante interesante desde el punto de vista del branding de Podemos, ya que se han presentado con cuatro marcas distintas: la suya y tres regionales, en las que han unido fuerzas con otras formaciones en fórmulas muy parecidas a las que triunfaron en las elecciones locales de mayo. Vamos a hacer un repaso por la identidad de cada una de ellas:

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Poco más que añadir a lo que ya hemos dicho aquí en otras ocasiones. Aunque han optado por la tipografía más omnipresente del mundo político (Gotham, la misma que popularizó Obama y también han utilizado en los últimos años PSOE y PP), se nota que hay diseñadores detrás: el uso del morado en grandes cantidades, los juegos tipográficos, el buen uso del aire…

La única ambigüedad que mantiene Podemos es con su logo, del que parece haber dos versiones: una, la que usan en todos los materiales, compuesta simplemente por la wordmark Podemos y un punto; y otra que es la versión anterior, sin el punto y con el símbolo de los círculos y que aún se utiliza en las papeletas. Supongo que es porque es más reconocible en tamaño pequeño y llama más la atención, claro.

Cataluña: En Comú Podem

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Tras intentarlo con una marca extraña en las autonómicas catalanas (Catalunya sí que es pot), para las elecciones generales han decidido apostar por las dos marcas más exitosas de su sector: Barcelona en comú y Podemos, además de otros pequeños partidos como Equo, ICV o EUiA.

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Estéticamente el resultado es llamativo y atrevido. Parecería más un logo de una película o un cómic, pero la verdad es que el resultado no es malo, y ese tratamiento de las imágenes tan atrevido es muy original. La unión de los dos principales miembros, En Comú y Podemos, se representa con un suave degradado que no queda nada mal.

Comunidad Valenciana: És el moment

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En la Comunidad Valenciana, el socio de Podemos ha sido Compromís, un partido con el que no llegaron a acuerdo en las autonómicas a pesar de compartir ideología, y con el que ahora sí han podido crear una candidatura conjunta.

En este caso, el naming És el moment es más temporal para estas elecciones y no hace referencia a los socios de coalición, lo que se compensa con gran presencia de ambos logos. Curiosamente, en el caso de Podemos se utiliza el anterior, con su símbolo pero con el punto, quizás para hacerlo más similar al de Compromís con el que tiene muchas semejanzas de estructura. De nuevo, la unión entre ambas partes se expresa con un suave degradado entre naranja y morado:

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En este caso, las negociaciones fueron duras, porque una parte de Compromís no quería presentarse junto a Podemos. Se pactó el nombre de la candidatura, el orden de aparición, cómo aparecerían en las papeletas… según cuenta Wikipedia, el acuerdo fue que la denominación de la coalición fuese «Compromís-Podemos-És el moment» y su sigla «Podemos-Compromís». En el logotipo de las papeletas apareció primero el logotipo de Podemos y a continuación el de Compromís, seguido de sus nombres en orden inverso:

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Galicia: En Marea

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Si en Cataluña las candidaturas de confluencia solían llamarse “En Comú” y en la Comunidad de Madrid “Ahora”, en Galicia lo que triunfó fue el término Marea, con candidaturas como Marea Atlántica, Marea de Vigo o Marea Pontevedra.

El origen de este término está en que durante los años de gobierno del PP, las manifestaciones temáticas eran conocidas como “mareas”: así, por ejemplo, la “Marea Verde” era la de defensa de la educación pública, o la “Marea Blanca” la que se oponía a la privatización de la sanidad pública.

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Para las elecciones del 20D, Podemos unió fuerzas con Anova, Esquerda Unida y Marea Galega, que agrupa a las candidaturas locales. El nombre de la coalición, En Marea, hace solo referencia directa a uno de los componentes, así que la presencia de los demás se ha mostrado con sus colores corporativos, todos supeditados a un azul que tiene casi todo el protagonismo:

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Este tipo de solución gráfica permite que cada partido personalice su material, dando más importancia a su propio color. Algo similar a lo que sucedía en las elecciones europeas de 2014 con la coalición de Primavera Europea.

Si te ha gustado esta historia sobre la imagen de Podemos, no te pierdas esta otra sobre la evolución del logo del PSOE: antes del puño y la rosa tenían un icono muy distinto.

Mario Eskenazi: reconocer la marca sin ver el logo

Hace unas semanas se celebró una nueva charla que el blog Brandemia organiza con algunos de los diseñadores de marcas más importantes del país. En esta ocasión, el elegido era Mario Eskenazi, cuyo estudio es el autor de marcas como la del Banco Sabadell, Transports Metropolitans de Barcelona o la cerveza Daura de Damm.

Su objetivo, nos explicaba, es que la marca tenga unos rasgos visuales bien definidos, de modo que cualquier pieza suya se identifique como tal sin necesidad de que apareciese el logo. Por ejemplo, en el caso de la identidad de TMB se basó en dos rasgos característicos: por un lado, la estructura de Barcelona, una ciudad de manzanas cuadradas atravesadas por una diagonal. Y por otro lado, de la señalización horizontal de plantillas stencil.

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Uniendo ambos elementos, tuneó la clásica Helvetica, tipografía que venía utilizando TMB, para crear una línea visual nueva. Su propia tipografía:

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Y jugando con estos elementos de gran simplicidad, se consigue una identidad visual totalmente reconocible. No hace falta que aparezca el logo en ninguna parte: sabemos que es TMB.

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Se nota que no se trata simplemente de añadir rayas a una tipografía. Es cuidar cada detalle. Por ejemplo, ese salvavidas en que se convierte la O para los centros de ayuda al viajero:

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Lo mismo sucede con el centro Arts Santa Mònica, un espacio cultural en el que, basándose en la forma de su fachada, se creó un logotipo flexible, pero absolutamente reconocible:

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Y por supuesto, con este juego tipográfico se pueden diseñar montones de aplicaciones en las que se respire visualmente la marca, aunque el logo no esté presente. Un ejemplo:

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Cuando en mi trabajo tengo que diseñar una estrategia de redes sociales, siempre insisto en que la comunicación de una marca debe ser reconocible sin que su logo esté visible. No debería hablar igual Yoigo que Movistar, o Stradivarius que Chanel. El tono, el léxico que utilizan, las expresiones, los temas de conversación… no son los mismos.

Visualmente, Eskenazi nos demuestra que sucede igual. Tan importante como un logo es la línea gráfica que lo acompaña, que construye un universo visual. Del mismo modo que muchas marcas como Apple, Twitter o Nike ya dieron el paso de dejar de usar wordmark y quedarse solo con el símbolo, ¿llegará un día en que prescindan incluso de él y sean identificadas solo por un universo visual? Quizás una tendencia de los últimos años, la de las identidades flexibles (un ejemplo aquí), pueda ser un paso intermedio. ¿Cómo lo ves?

¿Por qué los colores de los partidos políticos son los que son?

Mañana España celebra elecciones generales, y por tanto, hoy es la jornada de reflexión. ¿Y de qué reflexiona un site de branding? Ya hemos hablado de muchos temas electorales: de cómo los partidos ponían a punto sus logos para las elecciones, de la historia de la identidad visual del PP y de la del PSOE… pero hay un tema que no hemos tocado hasta ahora: los colores de los partidos políticos.

En cada categoría de marcas, salvo que el sector tenga un color definido culturalmente, cada marca suele reservarse un color que le distinga de su competencia, y los partidos políticos no podían ser menos. Sus colores tienen mucha importancia porque su identidad estará muy presente en el periodo electoral: teñirán sus materiales, comunicaciones, spots… los colores de un partido se viven para muchos como los de un equipo de fútbol.

En España, de manera casi natural, cada partido ha ido encontrando su color, hasta llegar al punto de identificarse claramente cada uno sin ver ningún otro elemento:

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Es fácil identificar las bolitas de colores de la imagen superior con PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos, Izquierda Unida, UPyD y Vox. Bueno, este último puede que no, pero para un partido de color verde que tenemos, quería incluirlo.

En casi todas las competiciones de marcas de colores diferentes suelen estar dos de los primarios, el azul y el rojo: Coca-Cola y Pepsi, Carrefour y Alcampo… y la política no es una excepción. El azul del partido conservador y el rojo del socialdemócrata son una convención en muchos países de Europa, por lo que no es de extrañar que el Partido Popular Europeo sea azul y el Partido Socialista Europeo sea rojo. Curiosamente, en Estados Unidos la tendencia es la contraria: el partido más conservador, el Republicano, se identifica con el color rojo; mientras que los Demócratas apuestan por el color azul.

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En España el Partido Socialista lleva usando el color rojo desde las primeras elecciones de 1977. Lo curioso es que por aquel entonces, el antecesor del PP, Alianza Popular, también se identificaba con el rojo (eso sí, combinado con el amarillo en un arrebato patriota). El PP siguió identificándose mucho con el rojo hasta que en los 90 ya decidieron apostar fuerte por el azul, que poco a poco ha dominado su logo en las últimas versiones.

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También es común que los partidos de izquierda se identifiquen con el color rojo, especialmente los que tienen vínculos con el comunismo. Así ha sucedido con Izquierda Unida, coalición liderada por el PCE y que, aunque en sus inicios apostaba también por el gris y el verde, en los últimos años se ha lanzado totalmente al rojo. Entiendo sus motivos para mantener este color, pero especialmente desde los últimos diseños del PSOE, el partido grande se ha apropiado de ese color y es poco distintivo ya.

Los nuevos partidos surgidos en las últimas legislaturas han sabido detectar los espacios donde podían introducir nuevos colores. Ciudadanos en 2006 apostó por un color naranja, que si bien en su Cataluña natal no era totalmente original (formaba parte de la identidad de CiU), en el resto del país estaba sin explorar.

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UPyD por su parte optó por el magenta, un color muy distintivo y llamativo que, seguramente por casualidad (o no), recordaba a Rosa… Díez. Ellos explican que es el color identificativo de muchos otros partidos liberales en Europa, y al margen de ello, creo que hicieron muy buen trabajo con un color generalmente poco presente en el branding y muy llamativo.

Podemos también ha jugado muy bien con el color. Pocos saben que en sus inicios este partido tenía una horrible identidad visual verde:

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Por suerte, algún diseñador profesional debió entrar a formar parte del equipo y pronto cambiaron a la imagen que tienen ahora, jugándolo todo al morado. Un color que tampoco estaba explorado (más allá del Sin Lactosa), que se ha convertido en muy distintivo y les permite jugar con él, como en el nombre de los centros cívicos del partido: las Moradas.

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Hablando de verde, en España al margen de cientos partidos ecologistas peleados entre sí y de nula relevancia política, no teníamos ningún partido de este color. De hecho, cuando muchos de ellos se unieron en Equo, este partido se negó a tener un único color corporativo. Finalmente, el espacio del color verde lo ha tomado el partido de ultraderecha Vox, con una identidad diseñada por José Gil-Nogués y que me gusta bastante más que su ideología. En palabras del diseñador, el verde se eligió porque “simboliza la tranquilidad y está unido a las características propias de lo natural: armonía y crecimiento, así como a su valor más conocido: la esperanza”. Es una lástima que desde que no lograron ser relevantes en las elecciones y comenzaron a ponerse nerviosos, su paso de ser un partido serio a uno friki haya hecho que descuiden la bonita identidad con la que nacieron.

En este repaso me he querido centrar en los partidos nacionales. A nivel autonómico y local podemos encontrar muchos más. También serían curiosas las coaliciones, como la de Podemos y Compromís en Valencia, que han resuelto con un elegante degradado entre morado y naranja (colores de ambos) que en cualquier otra parte de España sería percibido como la improbable unión de Podemos y Ciudadanos:

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Los colores son importantes. Nos ayudan a identificar de un golpe de vista, despiertan sensaciones y permiten construir un universo de conversación alrededor. Los partidos lo saben, y nosotros, a veces inconscientemente, también. Después de varias décadas con una política azul y roja, ¿con qué colores amanecerá España el lunes?

Si te ha gustado este artículo, echa un ojo al repaso que hicimos de los logos y los lemas de cada partido desde 1977.

La marca Coca-Cola es mucho más que su logo: también estos elementos

Coca-Cola es una de las marcas más famosas del mundo. En sus más de 100 años de historia ha conseguido extenderse por todo el planeta y convertirse en uno de los iconos del estilo de vida occidental reconocido en prácticamente todos los países del planeta. Además, en el campo empresarial, The Coca-Cola Company es la empresa matriz que cuenta con centenares de marcas de producto, especialmente en el sector de las bebidas refrescantes, y que ha realizado algunos movimientos bastante interesantes como la unificación en una masterbrand de las diferentes marcas que representaban sus variedades (Zero, Light…).

Además de todos sus intangibles, gráficamente la marca Coca-Cola es bastante compleja. Está compuesta por diferentes elementos que se han ido desarrollando con el tiempo y que, como expresión primaria o secundaria, se han convertido igualmente en iconos.

El nombre Coca-Cola

El nombre de este refresco parece hacer referencia a dos de sus ingredientes en la fórmula original, el extracto de hoja de coca y la nuez de cola. La fórmula fue creada por John S. Pemberton en 1886, y su contable Frank M. Robinson desarrolló este nombre pensando que las dos C mayúsculas quedarían bien en los anuncios.

El logotipo
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El primer logotipo de Coca-Cola ya presentaba muchos rasgos en común con el actual (aunque lo de que no haya variado es una leyenda urbana). Está compuesto en tipografía Spencerian, un tipo de escritura a mano muy de moda a finales del siglo XIX. A lo largo de los años ha tenido diferentes variantes, pero en lo fundamental sigue igual.

La botella Contour

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Tras el éxito inicial de Coca-Cola, muchos imitadores se lanzaron a crear sus propios refrescos de cola. Con nombres y logotipos parecidos, la confusión estaba servida y se agravaba con el hecho de que cada embotellador usaba un modelo distinto de botella.

En 1915 la compañía decidió convocar un concurso de diseños con algunos requisitos muy claros: la botella debía ser diferente a las de la competencia, ser reconocible en la oscuridad e incluso rota y no necesitar etiqueta, ya que el logotipo iba en relieve (y desde 1957, serigrafiado en blanco). El diseño ganador se inspira en la forma de una vaina de cacao, aunque en sus primeros modelos era mucho más redondeada: hubo que estilizarla antes de su salida al mercado para que no diese problemas en las cadenas de producción.

La curva dinámica

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La curva dinámica (Dynamic Ribbon) es esa “ola” que subraya el logotipo de Coca-Cola, desarrollada con el objetivo de dar más “dinamismo” a la marca. Inspirada en las formas de la botella Contour, aparece por primera vez en 1969, y ha variado a lo largo de las décadas adaptándose a la moda del momento. En 2003 era un diseño mucho más recargado, y en la actualidad se ha simplificado mucho siguiendo las tendencias de flat design.

Si te ha parecido interesante, no te pierdas este artículo sobre por qué Coca-Cola utiliza también la marca Coke.