Desde hace unos meses, “la Caixa” ya no es la marca con la que la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona ofrece sus productos al público. Tras la última reestructuración del grupo, ahora el servicio financiero está prestado por la empresa CaixaBank, de la que la Caja es accionista mayoritario, y que opera bajo la misma marca a la que estamos acostumbrados.

De cara al público, poco ha cambiado: éstos siguen viendo la marca “la Caixa” en anuncios, sucursales y cartas. Pero esta marca ya no representa a la Caja de Ahorros y Pensiones, sino al Banco CaixaBank. Esto ha obligado a cambiar las sucursales más antiguas, en las que debajo del logotipo aparecía la denominación social completa, por otros en los que sólo pone “la Caixa”.

La parte más curiosa de todo esto es que con este proceso de reorganización del grupo, se ha creado una nueva marca para la Caja de Ahorros y Pensiones, ahora que ya no está tras “la Caixa”. Es una construcción familiar y coherente, pero no por ello menos sorprendente por la falta de costumbre:

Por su parte, el grupo la Caixa ha recuperado el nombre CaixaBank para su negocio bancario, un nombre que ya ha utilizado en varias ocasiones para otros negocios, aunque no tendrá presencia más allá de ámbitos institucionales: para el cliente final, “la Caixa” seguirá siendo “la Caixa”. Aunque detrás esté un banco y no una caja.