Curiosidades, Evolución de logos

Banca Cívica, la marca que nació de un lema

Ayer se anunció que La Caixa compraba Banca Cívica, lo que previsiblemente supondrá la desaparición de esta segunda marca en favor de la primera, mucho más consolidada desde hace más de treinta años. Pero Banca Cívica ha sido un ejercicio muy interesante de diferenciación en un sector muy aburrido. Apenas ningún banco o caja ha trabajado en forjarse una imagen diferente a los demás. Por eso quiero dedicar el artículo de hoy a los orígenes de la marca Banca Cívica, la única de las nuevas marcas bancarias que ya llevaba años entre nosotros.

En 2009 la revista de CAN ya hablaba de Banca Cívica

En 2004 Caja Navarra (que comenzaba a querer ser conocida como CAN) comenzó una campaña muy interesante. Quería dejar de ser simplemente la caja de la comunidad y tener algún atributo propio, y en 2004 surgió lo que llamaron banca cívica. Una campaña con la que fueron lanzando productos en los que ofrecían más información al cliente acerca de dónde iban los beneficios que generaban sus ahorros, e incluso se le daba la oportunidad de elegir qué proyectos quería financiar de la obra social.

Este concepto pasó a ser el lema de Caja Navarra (Pioneros en banca cívica) y el eje de su comunicación. Por eso, cuando la crisis financiera obligó a las cajas de ahorros a unirse y la navarra decidió crear un banco junto a Caja Canarias y Caja de Burgos, no es extraño que se aprovechase el nombre de Banca Cívica (aunque como vimos, también se registraron otros como Banco CiviCo).

Se presenta Banca Cívica

Banca Cívica nació en 2010 a imagen y semejanza de Caja Navarra. Gráficamente, heredó la misma línea de tipografías, colores y sistema visual. Incluso el tono de su comunicación era el mismo: no cabía duda de quién llevaba la voz cantante en el grupo, al que ya se había unido también Cajasol. Y por supuesto, el hecho diferencial del nuevo grupo era que los clientes podían saber qué beneficio estaban generando a la entidad y decidir qué proyectos financiar.

Según explicaban en la presentación de la marca, el nombre aúna dos ideas: finanzas y civismo, la síntesis del nuevo grupo y lo que lo diferencia del resto de entidades financieras. Respecto al símbolo, un árbol, recoge dos conceptos esenciales a la Banca Cívica: los clientes deciden a qué proyecto social dedican parte del beneficio que generan y los clientes transforman la sociedad. Las decisiones de los clientes quedan reflejadas en varios ‘ticks’ (el signo universal para elegir, ‘√’) que, cuando se unen varias, consiguen que nazcan frutos. Por otro lado, el árbol es un ser vivo, que crece, que hay que cuidar, que necesita aire, luz y un entorno limpio…

La marca tradicional (Cajasol) convive con la del grupo, que sirve de apoyo. Imagen: ABC

La marca Banca Cívica ha convivido con las marcas tradicionales de las cajas del grupo. Estas han mantenido sus oficinas en las zonas históricas de influencia, e incluso sus páginas web independientes. Sin embargo, en zonas neutrales, Banca Cívica opera como marca en solitario.

A pesar de todo, es muy posible que la trayectoria de Banca Cívica acabe este mismo año, y su red de oficinas, reformadas para pasar a ser sucursales de La Caixa. Pero guardaremos un buen recuerdo de uno de los pocos bancos que trataron de diferenciarse por algo más que por ofrecer un 1% más de interés.

2 Comentarios

  1. Siempre me encantó está marca, que pena que desaparezca 🙁
    Gracias por el artículo 🙂

  2. Antonio

    Hay que hacer fotos de las oficinas de Banca Cívica antes de que desaparezcan. Serán recuerdo de una de las mejores marcas bancarias que hemos tenido en este país. Me da mucha lastima que la podamos perder.

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